En 66 días más, Gabriel Boric habrá dejado el poder y José Antonio Kast asumirá la Presidencia de Chile. El 11 de marzo tendremos nuevo gobierno y con el inicio de éste, Chile podrá comenzar a mirar con esperanza el futuro.
Que no será ni fácil ni rápido resolver los problemas no cabe duda, porque para la izquierda, que las ideas de la libertad y la democracia liberal triunfen no les resulta tolerable, por lo tanto harán lo que sea para torpedear que se hagan efectivas las soluciones que durante la campaña presidencial, José Antonio Kast se comprometió con el país.
Esto ya lo están haciendo, incluso antes que José Antonio Kast jure en el Congreso. Lo primero que le negaron -lo cual pasó al olvido que otorga el tiempo- fue la famosa glosa republicana en el presupuesto nacional, con lo cual la presidencia de Kast no dispondrá de fondos de libre disposición para implementar rápidamente alguna de sus medidas, como sí los tuvo Boric, quien recibió más de US$700MM para dicho efecto por parte del fallecido Presidente Piñera. Esto que era una tradición republicana, a la izquierda radical de Boric y su coalición no le importó y no la respetaron.
No contentos con eso, faltando tan solo 28 días para el término de la actual legislatura y el Congreso entre en receso, el gobierno de Boric intenta ponerle trabas al gobierno de Kast mediante la imposición de la llamada ley de amarre, que no le permitiría realizar despidos por necesidades del servicio de los funcionarios a contrata de confianza del actual gobierno, sino que a través de un acto administrativo fundado, con hechos y argumentos jurídicos específicos, aunque existe alta probabilidad que no logre ser aprobada.
Hay otro amarre ideológico. Se trata de la circular 171 de la Superintendencia de Educación del 23 de diciembre pasado. Un documento de 69 páginas donde se impone como obligatorio la “autonomía progresiva de niños y niñas”, es decir que los alumnos “pueden ejercer sus derechos en consonancia con la evolución de sus facultades”, permitiendo por ejemplo que los estudiantes tengan el derecho a participar en la elaboración del Reglamento Interno de sus colegios, pudiendo incluso proponer cambios o modificaciones a éste; a asociarse y actuar en defensa de sus intereses y, a opinar sobre el funcionamiento del establecimiento”.
Esta amplia circular genera dudas respecto de la autonomía de los proyectos educativos ante las exigencias que le pone a las instituciones educacionales además del poder que le otorga a los alumnos para opinar de todo cuanto ocurre en sus respectivos establecimientos, cuando se trata de menores que están formándose y aún no tienen la experiencia ni los conocimientos necesarios para decidir sobre temas que son ampliamente opinables.
Y tampoco podía faltar el PC, que en el informe de su Comité Central de diciembre pasado expuso textualmente: “Será relevante impulsar hitos de movilización amplia y unitaria, como un 8 de marzo masivo, el 1 de mayo y otras, que expresen no solo la defensa de derechos específicos de la sociedad, sino también una respuesta democrática y social frente a tendencias autoritarias y regresivas”. Y esto contó con la aprobación del PS y el FA.
Esta breve mirada a lo que la izquierda está haciendo demuestra que no será fácil gobernar. Sin embargo, hay bases sólidas para tener esperanza que los problemas urgentes del país en seguridad, economía y migración se podrán solucionar, básicamente porque existe la voluntad de hacerlo, porque lo que se pueda corregir sin necesidad de leyes se hará efectivo; porque se respaldará a las policías para restablecer el orden interno cuando sea necesario y a las Fuerzas Armadas para asegurar la inviolabilidad de nuestras fronteras y además porque tenemos un precio del cobre en récord histórico, el peso se ha apreciado y porque el regreso de Chile a un gobierno donde prevalecerán las ideas de la libertad, ya está atrayendo interés internacional por invertir en nuestro país.
Ha llegado finalmente el 2026. Hace tan solo 21 días una amplísima mayoría de chilenos apoyó la instauración del gobierno de José Antonio Kast con la esperanza de ver solucionado los problemas más angustiantes que vive la población. Es por esa misma esperanza que a partir del 11 de marzo todos debemos contribuir al éxito del futuro gobierno, para que Chile vuelva a encaminarse hacia el desarrollado y se recupere la mística que nos llevó a ser admirados por el mundo.

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Antes que todo le deseo don Jaime, un muy buen año 2026- Que al parecer empieza bien con la detención de Maduro hoy día, sin duda es una buena noticia para Chile y el Mundo. Muy buena y clara su columna.
Feliz 2026 al gran Jaime, un luchador incansable.