Comienza un nuevo año y con él vamos a completar el primer cuarto del siglo XXI: es este 2025, nacido apenas hace unos días.

Los historiadores -ciertamente también algunos políticos y los medios de comunicación- suelen aprovechar las distintas fechas para recordar, celebrar o lamentar ciertos aniversarios redondos, cómo se pudo apreciar, por ejemplo, en el siempre apasionante y contradictorio siglo XX. Así emergieron con fuerza los 50 años de la Revolución Bolchevique en 1967, el Centenario de Lenin tras años después, el Bicentenario de la Revolución Francesa en 1989 o los 50 años del fin de la Segunda Guerra Mundial en 1995. Y así podríamos buscar otros acontecimientos, como ocurrió también en América Latina y Chile, que también tienen sus propias razones para recordar. En este sentido vale la pena mirar, aunque sea a manera de ejemplo, qué nos depara este 2025 en término de aniversarios.

En 1925 Chile aprobó una nueva Constitución: ha pasado un siglo desde entonces. Se trata de un gran momento para repensar el tema, desde las facultades de Derecho o de Historia. En esa oportunidad hubo golpes militares, presencia de los militares en el gobierno, Arturo Alessandri regresó a Chile tras algún tiempo en Europa, se estudió y pasó a regir la nueva Carta Fundamental, finalmente el país eligió a un nuevo Presidente de la República: Emiliano Figueroa Larraín (quien no alcanzó a completar su período). Además, Carlos Ibáñez del Campo pasó a ser una figura imprescindible de la política chilena. Solo a título de ejemplo, la Constitución de 1925 consagró el régimen de gobierno presidencial, incorporó las nuevas tendencias económicas y sociales de su tiempo y estableció las elecciones directas de Presidente de la República, entre otros aspectos.

En 1975 el ministro de Hacienda Jorge Cauas anunció el Plan de Recuperación Económica, que tenía un objetivo inmediato -el control de la inflación- y que en la práctica fue un paso clave para la consolidación de la economía de libre mercado y la transformación económica de Chile en general. Significó una política de shock y tuvo éxitos y dificultades: en lo esencial, marcó el camino y este año se cumplen 50 años desde ese momento crucial de la historia nacional. Como complemento, se puede decir que sólo dos décadas antes del cambio la inflación anual había superado el 80%, a mediados de la segunda administración de Carlos Ibáñez del Campo.

Por cierto, también hay otros hitos que cumplen aniversarios “redondos”: el gran triunfo electoral de la Democracia Cristiana en las parlamentarias de 1965; el Acuerdo Nacional para la Transición a la Plena Democracia de 1985; la Constitución de Ricardo Lagos de 2005; la ley que puso fin al lucro, al copago y la selección de 2015. Y así se podrían buscar otros temas relevantes, que permitirán aprender historia, evaluar resultados y analizar comparativamente los temas.

Lo mismo se puede apreciar en el plano internacional. Por ejemplo, se conmemora el Centenario del nacimiento de Margaret Thatcher, la Primera Ministra de Gran Bretaña a fines de la Guerra Fría (también los sesenta años del fallecimiento de Winston Churchill). En 1945 no sólo terminó la Segunda Guerra Mundial, sino que también hubo otros sucesos históricos: la muerte de Benito Mussolini y de Adolf Hitler; la Bomba Atómica sobre Hiroshima y Nagasaki y el comienzo del Juicio de Nuremberg. En 1985 Mijaíl Gorbachov se transformó en Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética, con lo cual se inició la gran transformación que pondría fin al régimen surgido de la Revolución Bolchevique de 1917.

Por cierto, estos ejemplos son sólo una muestra. A todos estos acontecimientos se pueden sumar otros en el ámbito de la ciencia y la cultura, la política y la economía, el arte y el deporte. Por lo mismo, es necesario permanecer atentos, pensar cuáles temas vale la pena comentar, leer o analizar; qué hitos nos pueden llevar a darle una segunda vuelta a la historia, para pensar en el presente y proyectar el futuro. Por cierto, los años redondos son sólo una excusa, una casualidad, pero también una oportunidad. Por otro lado, es evidente que los temas de interés no están determinados por el cumplimiento de determinadas fechas, sino simplemente por la necesidad de conocer y comprender el pasado.

Académico Universidad de Tarapacá y coautor de Historia de Chile 1960-2010 (Universidad San Sebastián)

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