Señor Director:

En general, y sin mayores detalles, si nos dicen que un programa público está mal evaluado tendemos a estar de acuerdo con que sea eliminado o fusionado. Pensamos que son recursos fiscales dilapidados, y muchas veces con justa razón. Pero si a ese programa genérico le ponemos un nombre, o entramos a los detalles de su evaluación, otra es la historia.

Eso nos pasa con «Yo elijo mi PC». El informe de Evaluación de Impacto de febrero del 2022, encargado por la Dirección de Presupuestos, no encuentra resultados estadísticamente significativos en ninguna variable considerada: rendimiento académico, asistencia, habilidades no cognitivas, uso y acceso de tecnología. Sabemos que el programa no rinde en sus objetivos declarados. Pero la pregunta que cabe es: ¿Es esa razón suficiente para plantear su eliminación? ¿Acaso el programa no cumple esos objetivos, pero sí tiene resultados positivos en otras dimensiones? Si fuese lo segundo, bastaría con corregir sus objetivos, adecuarlos, o repensar el programa.

Volviendo al escenario general, la eliminación parece ser la solución más rápida, y a primera vista más sencilla, para un problema que requiere hartos dobles clics para entenderse bien. Que se abran a repensar la eliminación es una buena noticia, pero ojalá para pensarla en serio.

Oscar Monett Recabal – Profesor Investigador Faro UDD

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1 Comment

  1. Y la otra opción es que una nueva revisión confirme y reconfirme que el programa hay que cerrarlo. Cambiar los objetivos para salir aprobado es ingenioso por un lado y grotesco por otro. Es como en una carrera de 100 metros cambiar los objetivos y entregar las medallas a los tres últimos……….

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