Señor Director:
Recién termino de leer «Trilogía» de Jon Fosse, Premio Nobel de literatura 2023. Un libro hipnotizante.
Su descarnada visión del dolor, la agonía, el sufrimiento, la muerte y todo lo que envuelve la maldad y la mentira humana me han dejado sin palabras y con lágrimas.
En sus páginas se empoza lo terrible, lo indecible, lo inimaginable.
Está, con nosotros, en el barrio que habitamos, en la puerta del vecino que ignoramos, en los albergues, en los prostíbulos, en la vereda del frente, en los llantos de los niños y en la mirada ausente de un anciano, en el crimen y en las cárceles.
La conciencia desnuda y la verdad sin edulcorantes nos adentra hasta las cavernas más oscuras y horrendas.
Pero no se queda ahí.
En sus líneas encontramos la fe y la esperanza. Una pareja de adolescentes, los protagonistas de su historia, danzan tomados de la mano. La alegría, la ternura y la fidelidad se abren paso ante lo escabroso del peñasco. Se encuentran el crepúsculo y la aurora, y escuchan un bello canto a los acordes del violín. No, no puede ser la última palabra el dolor y el frío de los pies descalzos mientras buscan pasar la noche, con intensa lluvia, al abrigo de una posada.
El hijo de ambos nos abre a una mañana serena y soleada. Avanzada la oscuridad de la noche y en lo más denso del silencio Dios envió su Palabra. Ella, se hizo carne y habitó entre nosotros.
El Premio Nobel nos enrostra tanta desidia, indiferencia y egoísmo. Nos pone en el punto cero de la construcción social nefasta que hemos hecho.
Y nos encontramos con la Navidad. Tiempo favorable para mirar, encontrar y sanar las heridas de los desgarrados.
Marta se queja ante Jesús por el exceso de muchas cosas. María eligió la mejor parte le responde el Señor. A sus pies ella escuchaba su palabra.
La cena, los regalos, múltiples preocupaciones y distracciones pueden desviarnos de lo importante: Dios hecho hombre está a la puerta y quiere entrar.
Y, si podemos y está en nuestras manos, eliminemos uno, sólo uno de los males que puedan ver nuestros ojos durante este tiempo de tanta gracia y bendición.
Pbro. Nicolás Vial Saavedra – Presidente Fundación Paternitas
