Señor Director:

En la causa por los pinchazos al teléfono de Josefina Huneeus, al que llegaron porque el teléfono seguía a nombre de su ex pareja Alberto Larraín, director ejecutivo de la Fundación ProCultura, a quien estaban investigando para esclarecer el destino de los millonarios recursos. La descubierta consideró que sus derechos habían sido gravemente vulnerados, por lo que recurre a través de su abogado Alejandro Awad a los tribunales y logran remover al fiscal Cooper, y todos los involucrados vuelven a dormir tranquilos. Pero nadie ha reparado en los derechos a la privacidad de los pacientes que ella vulneró comentándole a su madre que es una persona pública, sobre la salud mental de su paciente, lo que constituye una gravísima falta ética que al parecer en este proceso a nadie le ha llamado la atención. Imagínese a un sacerdote comentando la confesión de un feligrés. A la psiquiatra nadie le puede vulnerar sus derechos pero ella lo puede hacer con sus pacientes. Otro doble doble standard más.

Josefina Sutil Servoin

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