Señor Director
El próximo 10 de enero, Nicolás Maduro planea asumir nuevamente la presidencia de Venezuela, consolidando un régimen ampliamente señalado por su carácter autoritario y antidemocrático. Seis meses después de unas elecciones plagadas de irregularidades -confirmadas por el sistema de verificación impulsado por la oposición y avalado por instituciones internacionales-, Venezuela sufre las consecuencias de una democracia perdida: represión, militarización, exilio y el colapso de las libertades civiles.
La comunidad internacional ha reaccionado con firmeza. La Unión Europea ha decidido no enviar a sus embajadores a la toma de posesión de Maduro, al no reconocer la legitimidad de su reelección. Mientras tanto, la oposición interna se moviliza. María Corina Machado ha convocado a los venezolanos a manifestarse el 9 de enero, un día antes de la investidura, en defensa de la democracia y contra el fraude de Maduro. Simultáneamente, Edmundo González Urrutia, reconocido por diversos países como el legítimo ganador de las elecciones, ha iniciado una gira internacional para recabar apoyo y ha manifestado su intención de regresar a Venezuela para asumir la presidencia, a pesar de las amenazas y la persecución del régimen.
Las imágenes de Caracas bajo control militar y los reportes de detenciones arbitrarias son un sombrío recordatorio del precio que paga un país cuando sus líderes desconocen la voluntad popular. La región entera debe preguntarse: ¿Qué haremos frente a este asalto a la democracia? Permanecer indiferentes no es opción, pues el avance de regímenes autoritarios en América Latina pone en riesgo nuestras propias libertades.
La democracia no es eterna, requiere cuidado, compromiso y, en ocasiones, sacrificios. Venezuela nos invita a reflexionar sobre el valor de nuestras instituciones y la necesidad de revitalizarlas para evitar que el autoritarismo gane terreno en las sombras. En un año electoral para nuestro país, esta lección es más urgente que nunca.
Miguel Ángel Fernández – Subdirector Académico Faro UDD

Casi todo falla hoy en Chile, PERO, tenemos unas Instituciones de lujo, garantías de estado de derecho, respeto a la CPR y a la libertad. No creo que nadie cuerdo se atreva a desafiarlas…….