Señor Director:
Cuando se cae en el vicio de beneficiar a los grupos más desfavorecidos y discriminados por sobre quienes siempre pertenecieron a los grupos privilegiados, no se hace justicia, simplemente se invierten las reglas. Se mantiene la lógica de opresores sobre oprimidos.
Pareciera que la izquierda necesitara mantener ese relato para sobrevivir, sin su existencia todo su discurso se cae y carece de sentido. Entonces no buscarian la igualdad ni la justicia, sino nuevos escenarios donde sea aplicable su dialéctica y puedan perpetuar el poder.
No busco una constitución que me favorezca ni que defienda mis intereses personales, mucho menos que favorezca a grupos empresariales por sobre otros. Solo quiero una constitución que no me discrimine ni a mí ni a nadie, una que genere puentes y espacios de encuentro.
Quiero una constitución que consagre la igualdad y la libertad de todos y todas en el amplio sentido, siempre y cuando esta libertad no atente contra los valores de la República, los que en ningún momento deben ser los de imponer una forma de pensar y entender el mundo.
Juan Díaz.
