Señor Director:

En medio de la suscitada campaña política que después de la primaria del oficialismo dejó, y que se comienza a perfilar a pocos meses de elegir a nuestro nuevo presidente, hay un tema que no está en discusión y que parece estar quedando en segundo plano del debate político: la educación, y con esto no me refiero a frases o eslóganes etéreos como la “igualdad de oportunidades” o a “más calidad”, sino que a programas y propuestas concretas estructúrales y valientes sobre cómo reconfigurar el sistema educativo chileno.

Hace un par de semanas, como ASEDUCH estuvimos debatiendo en la Comisión de Educación del Congreso Nacional, sobre el proyecto de ley que buscaba flexibilizar los requisitos de ingreso a las carreras de pedagogías. Afortunadamente, fue rechazado. No porque ignoremos la crisis de matrícula que esto puede significar en las carreras de educación, sino porque entendemos que las respuestas a la crisis en la educación no pasa por bajar los estándares, sino por crear las mejores condiciones para que los jóvenes estudiantes más preparados y capacitados decidan ser profesores, y que luego se mantengan haciendo clases, se revalorice la profesión y se pueda ejercer la vocación en condiciones dignas.

Nos hacemos la pregunta: ¿Está en el centro de la discusión esta materia?

¿Quién propone un plan nacional de revalorización de la profesión docente, enfrentar la violencia escolar, asegurar las condiciones económicas y laborales atractivas, o hacer de la educación una política de estado que trascienda a los gobiernos de turno?

La educación no puede ser un tema secundario en los programas de gobierno de los candidatos. Lo que hoy se decida en torno a quién y cómo se forman nuestros docentes definirá a la escuela chilena en los próximos 30 años.

¿Existirá una continuidad en la mejora de las condiciones de los docentes? ¿Se garantizará condiciones aptas para quienes ejerzan puedan mantenerse en el sistema? ¿La revalorización social docente será un eje político social o sólo un eslogan?

El próximo gran desafío nacional en educación está por venir y ojalá esta vez los candidatos tengan programas de gobierno robustos, donde incluyan a la educación como una discusión de carácter que requiera un acuerdo nacional, que trascienda colores políticos. Esto es un llamado a quienes aspiran a ser nuestro próximo presidente, recordarles que la educación es la madre de todas las batallas. Es aquí donde se da la pelea más decisiva de una sociedad, aquí se decide si el país avanza o se estanca, transformar la educación es una tarea, técnica, moral y es una tarea de todos.

Sergio Godoy M. – Director Ejecutivo ASEDUCH

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