Señor Director:

“Dilexi Te” es el nombre de la exhortación apostólica del Papa León XIV.

Significa “Te he amado”.

Al menos a mí; su lectura me deja sin palabras. ¡Cuán lejos me siento de lo que nos está pidiendo hacer! Es un canto al amor al prójimo.

 Pero no a cualquiera, sino al “más débil, al miserable y al sufriente”.

Me toca, particularmente, debido a lo que hacemos en Paternitas.

Desde que nació tratamos de no olvidarnos de los presos y sus familias. Y tanto que nos falta. Este documento viene a ser un impulso para renovarnos y purificarnos. También para pedir perdón a Dios por lo que hemos hecho mal o ni siquiera comenzamos.

Tantas veces indiferentes ante el grito de la opresión, del maltrato, del palo-terapia que se normaliza, el abuso de poder que exaspera o la violencia que domina, degrada y deshumaniza tan diabólicamente.

Al leer el texto, en actitud calmada y contemplativa, me convenzo, más todavía, de que las puertas de las cárceles hay que abrirlas, de par en par, a toda persona de buena voluntad, aunque preparadas, para ir allá. Una coalición para que acompañen a los internos con oración y logren la poiesis interior. Podrán animarlos y fortalecerlos en sus noches oscuras despertando en ellos el milagro de la esperanza.

Esta exhortación apostólica y como todas, es una invitación al “pueblo de Dios”.

En el caso particular de ésta, la veo como un llamado a que tengamos conciencia para levantarnos contra las “estructuras de injusticia” poniéndonos al servicio del prójimo, pero firmemente arraigados en el Evangelio.

Consistente con lo dicho, se puede leer un largo capítulo con nombres de innumerables de santos y santas que vivieron para vivir y proclamar denunciando la gran injusticia por la opresión, el avasallamiento y el abuso en todas sus formas hacia los pobres y desprotegidos.

Nos hace presentes las muchas pobrezas y necesidades que hay que “remover”.

Consecuente con la enumeración de las pobrezas indicadas por el Papa me pregunto: ¿cuánta preocupación tendríamos que tener entonces respecto al desarrollo de IA?

Si no cautelamos la ética, los valores, la moral y los principios inalienables podríamos entrar en uno de los espirales de pobreza más profundos por donde haya transitado la humanidad.

Demos y se nos dará (Lc 6.38).

“Entonces despuntará tu luz como la aurora y tu llaga no tardará en cicatrizar” (Ls 58.5) nos recuerda el Papa.

“Te he amado”, la marca del bautismo, me gustaría que estuviera escrita en todas las paredes de las cárceles y de los tribunales del país.

Pbro. Nicolás Vial Saavedra – Presidente Fundación Paternitas

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