Señor Director:
Me parece que el 8 de marzo en parte ha sido secuestrado con fines políticos y confundido por un grupo no despreciable con ridículas modificaciones lingüísticas, bailes grotescos, pretensiones de imponer supremacías, dar revancha al género opuesto. Creo que debiese ser un día de conmemoración de la historia de lucha de las mujeres antecesoras y de reflexión transversal sobre los desafíos pendientes para la igualdad de género. Lo otro está demás.
Por Alejandra Velasco Ibáñez
