Señor Director:
Fuera de la ironía del título, es lamentable que, frente a un férreo atrincheramiento de Chile Vamos, el Gobierno quiera buscar otros votos en la ya infame Cámara de Diputadas y Diputados a costa de, incluso, enterrar la Reforma Previsional.
En mi carta anterior mencioné que, en términos técnicos, es mejor que la cotización adicional de 6% se destine a las cuentas individuales, incluso con la viabilidad política de que un 2% del total, por ejemplo, se deje a la solidaridad intrageneracional, es decir, desde cotizantes de mayores ingresos a aquellos de menores ingresos. Sin embargo, la reforma se está discutiendo casi exclusivamente en ese punto, cuando hay puntos que son técnicamente más relevantes, como las altas comisiones que pagamos (tanto la de administración como la de intermediación), la ampliación de la Pensión Garantizada Universal (o PGU) a $250.000 y la apertura a mayor competencia en la industria, los incentivos al empleo formal y a cotizar.
Pero hay otros dos problemas serios que la reforma no está considerando, y es que resulta que tenemos un régimen de inversión que cada vez entrega menos rentabilidad a los fondos (la famosa “Ley de los Rendimientos Decrecientes”), y además urge igualar al alza y aumentar la edad de jubilación de hombres y mujeres, sobre todo en tiempos en que la mujer puede trabajar más años para compensar posibles lagunas previsionales por efectos de la maternidad. No tocar estos dos puntos es gravísimo, y a cambio de eso estamos peleando por la nueva cotización, un seguro de longevidad que no sabemos quién lo financiará ni su viabilidad de largo plazo, y un tema terraplanista correspondiente a la receta mágica de “cortar la tabla de mortalidad para aumentar un 50% las pensiones hoy”, con origen en la plataforma “Felices y Forrados” y auspiciado por parlamentarios populistas como Pamela Jiles, Carlos Bianchi con parte del PPD, Ximena Rincón con el Partido Demócratas y, desde 2022, algunos diputados UDI. Ni hablar del “autopréstamo de fondos” que apoya el Partido de la Gente y que está contemplado en el proyecto de ley del Gobierno.
El objetivo de tener una reforma estructural al sistema de pensiones se nos escapa, y puede que se convierta en una gran farra política tanto del Gobierno y el oficialismo como por la oposición, todos responsables de un eventual fracaso por no encontrar maneras óptimas para mejorar las pensiones de actuales y futuros jubilados.
Felipe de la Fuente Benítez – Economía con Pipe

Con el nuevo impuesto al trabajo de un 6% (cotización del empleador) establecido en el proyecto de reforma previsional no se incrementarían significativamente las pensiones. Para ello la tasa de cotización debería ser del orden del 20% —como lo era antes del sistema de las AFP— que debería ir a las cuentas de capitalización individual. La solidaridad debe ser financiada con ingresos generales de la nación.
Por otra parte, considerando el notable aumento de la esperanza de vida en Chile durante los últimos cuarenta años, debería aumentarse la edad de jubilación e igualar la de los varones con la de las mujeres.
Al respecto cabe comentar que con el antiguo sistema de pensiones cada trabajador cotizaba el 20% o más de su sueldo y que para recibir una pensión debía haber cotizado durante al menos quince años, por lo que algunas personas no recibían pensión aun habiendo aportado parte de su sueldo durante sus años trabajados. Aproximadamente un 50% de las personas terminaba sin recibir pensión. Lo ahorrado por el trabajador durante su vida laboral no era de su propiedad y, por lo tanto, no era heredable.
Finalmente es preciso advertir que con la reforma se pretende dar cumplimiento al Programa de Gobierno del presidente Boric, que establece: “Debemos terminar con la administración privada y el mercado de las AFP, reforzando el rol del Estado y dar confianza a las personas para que el ahorro y formalidad estén alineados con una vejez digna. Para terminar con el rol actual de las AFP, debemos crear un ente público legalmente autónomo que sea la cara visible del sistema que se encargue de administrar los fondos. Se creará un Fondo Solidario Colectivo que pueda aumentar las pensiones hoy y que entregue beneficios para personas y generaciones con menor ahorro, con equidad de género”.
Adolfo Paúl Latorre
Abogado
Magíster en ciencia política
Excelente comentario del Sr Adolfo Paul Latorre.
Podríamos denominar con el apelativo de “Judas” a aquellos congresistas de partidos políticos de oposición que votan a favor de proyectos de ley estatizantes y contrarios a los principios de una sociedad libre.
Peor aún en el caso de la reforma de pensiones, un proyecto que no tiene ni apoyo técnico ni ciudadano.
Adolfo Paúl Latorre
Abogado
Magíster en ciencia política
Magíster en ciencia política