Señor Director:

¿Es posible planear participativamente una economía positiva para el clima? El dilema ya no es crecimiento vs conservación, sino establecer las condiciones para levantar un esfuerzo industrial global para la reparación de ecosistemas y del sistema climático.

COP30 confirmó algo que venía gestándose hace años: entramos en una fase de la crisis climática donde ya no basta con reducir emisiones ni adaptarse a impactos. La combinación de alertas científicas, el fallo reciente de la Corte Internacional de Justicia sobre las obligaciones de los Estados, y los giros geopolíticos dentro de la negociación climática, dejó en evidencia que el mundo deberá avanzar hacia estrategias activas de reparación.

En este nuevo escenario, Chile tiene algo singular que aportar. Desde el Pacífico sur, con un tejido científico robusto y una sociedad civil activa, podemos ayudar a construir la conversación más urgente de nuestro tiempo: cómo diseñar iniciativas amplias que equilibren riesgos y beneficios, y que generen la confianza necesaria para actuar a escala.

La confianza será el nuevo “factor limitante”. No es solo un asunto técnico. Las comunidades costeras exigen transparencia, participación activa y reglas que garanticen que las decisiones se tomen con criterios de justicia. Los gobiernos buscan asegurar que nuevas industrias regenerativas. Y la ciencia insiste en que la inacción también tiene costos: pérdida de biodiversidad, acidificación acelerada, estrés térmico y daños que ya están afectando seguridad alimentaria y estabilidad económica.

Para avanzar, debemos dejar atrás la vieja ortodoxia que oponía crecimiento y conservación. Hoy el dilema real es otro: cómo planificar participativamente un esfuerzo industrial global de varias décadas orientado a reparar ecosistemas y estabilizar el clima, en lugar de seguir administrando su deterioro. Esto implica explorar si por ejemplo la restauración ecológica, la regeneración de funciones biogeoquímicas y la remoción responsable de carbono en el océano podrían ser parte de una economía positiva para el clima.

Las iniciativas comunitarias tienen un rol fundamental, pero requieren condiciones para escalar sin perder legitimidad. Esto exige estándares, financiamiento estable y plataformas de aprendizaje compartido entre territorios. Co construir una voz sin fragmentación nireactividad.

El océano aparece como un actor central. No solo está sufriendo los efectos más profundos del cambio climático; también es uno de los pocos sistemas planetarios capaces de sostener procesos de estabilización climática, regeneración ecológica y desarrollo económico local. Y Chile, con su costa extensa y capacidad de investigación marina, puede liderar enfoques que combinen innovación, gobernanza responsable y participación desde los territorios.

CINCO-Chile fue creado para articular justamente esos elementos: ciencia útil, comunidades involucradas, gobernanza rigurosa y colaboración internacional. Post-COP30, nuestro desafío es generar las condiciones políticas, sociales y técnicas para hacer realidad la restauración de ecosistemas y del clima a la escala de la crisis que estamos enfrentando.

María José Urrutia – CINCO Chile. Cluster de Innovación Climática Oceánica

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1 Comment

  1. No me parece que se estén aplicando muy bien las políticas ambientales de este gobierno. Destruyeron el ecosistema del lago Vichuquen que había sido mantenido óptimo en otros gobiernos. Ellos sabían más pero nada sabían.

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