Señor Director: 

Escribimos para reportar un hecho inaceptable que atentó contra lo que creímos era una sana línea editorial del diario. 

Hace un par de días se publicó en vuestro newsletter la columna “Los chilenos en el conflicto palestino”, por un señor Orlando Sáenz , quien hace una referencia grosera al pueblo judío, diciendo textualmente, que “el pueblo de Israel está en el proceso de eliminar del todo a la población palestina que antes dominaba ese territorio”.

El señor Sáenz atrevidamente sigue su relato con frases completamente delirantes, sugiriendo que Israel es “un pueblo invasor”, y que hay “una política de exterminio final que seguramente reside en gran parte del pueblo de Israel”.

Poco sabe de historia el señor Sáenz (o derechamente omite los hechos históricos para amoblar su feroz discurso de odio) pues no concede que la partición de la Palestina británica en 1947 designó dos Estados, uno judío y otro árabe, y que en aquel entonces fueron los árabes quienes no aceptaron esta división y en conjunto con una confederación de países vecinos (incluidos Egipto, Arabia Saudita, Siria e Irak, entre otros), le declararon la guerra a Israel con el propósito de tirar a los judíos al mar, y despojarlos de su derecho a tener un propio Estado. Israel se defendió, venció, y aquello permitió constituirse como Estado soberano hasta el día de hoy, en donde conviven en democracia 9 millones de ciudadanos, entre ellos judíos, musulmanes y cristianos.

Las enajenadas opiniones que manifiesta el señor Sáenz parecen tener un trasfondo más oscuro, y es sembrar la injuria y fomentar la desinformación contra el pueblo judío. ¿Qué tipo de personaje es éste, que con una soberbia abominable viene a sugerir que la mayoría de los judíos alojamos “sentimientos de querer exterminar al pueblo palestino?”. 

Para cualquier persona razonable, es insostenible que una publicación como El Líbero le dé tribuna a sujetos capaces de decir semejante descriterio. Israel es un Estado democrático -la única democracia que existe en Medio Oriente- donde se respetan los derechos humanos. Muy distinto es que un país recurra a su derecho elemental de defenderse de un ataque terrorista perpetrado por una organización que asesinó a cientos de sus ciudadanos, secuestró a tantos otros, violó y profanó el cuerpo de sus mujeres, todo esto sin ninguna provocación previa. Por ende, decir que pueblo de Israel es “genocida”, y sugerir que los judíos alojamos deseos de querer acabar con la existencia de los palestinos, como el señor Sáenz plantea, es una provocación abierta y una declaración atentatoria para cualquier persona de criterio sano y sentido común , ya sea de origen judío o no judío.

Yo entiendo que estas son columnas de opinión, pero como en toda publicación seria, debe existir un mínimo de curatoría y revisión de contenido, y no se puede permitir que cualquiera escriba la brutalidad que se le ocurra. 

El Líbero se destaca por tener excelentes periodistas, historiadores y politólogos de carrera (Patricio Navia , Pepe Auth, Jaime Bellolio, Eduardo Sepúlveda y tantos otros ), y ese es el fuerte de ustedes. Cuando uno paga por una suscripción es para consumir contenido de calidad, que siga un cierto criterio editorial. Esa es la esencia del periodismo de alta calidad. Pero aquí se le está dando el espacio para que cualquiera publique lo que quiera. Este señor no es ni historiador, ni su área de expertise es la historia. Es un mero “empresario” (como él mismo se define) hablando de historia. Me temo que si se sigue así, el día de mañana resulta que todos seremos expertos en los temas que se nos dé la gana. Dentistas hablando de derechos de animales, abogados dando cátedra sobre montañismo, y empresarios relatando la historia del Antiguo Egipto. Todos escribiendo columnas en El Líbero. 

Es vital ponerle freno a esto, si no el diario se desperfilará y sufrirá su credibilidad. Y perderemos adherentes jóvenes como nosotros, porque nadie está dispuesto a pagar dinero para consumir contenido que es abiertamente ofensivo, propagandístico, y que fomenta la desinformación y el discurso injurioso.

De hecho, eso aleja a El Líbero de ser una publicación de carácter democrático y liberal, que según entiendo es lo que buscan perpetuar.

Pablo y Alina Bendersky

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3 Comments

  1. Excelente carta, Pablo y Alina. Concuerdo plenamente con lo que exponen y, sobretodo, comparto la desilusión de comprobar que no hay una línea editorial que guíe a los columnistas, algo que generalmente sí ocurre en otros medios de comunicación. Esa columna del Sr. Saenz me causó lo mismo que a ustedes, al ver el profundo desconocimiento que tiene del tema, al contrario de lo que él dice. Y pena también, ya que usa la palabra horrorosa – “g word “,que no repetiré, para referirse a la única democracia del Medio Oriente, pueblo que sí fue víctima del más horroroso y macabro plan de aniquilamiento del que se tenga memoria. Muy desafortunada columna la publicada por El Líbero.

  2. Comparto plenamente la opinión de Pablo y Alina Bendersky. Quedaré a la espera de una respuesta de parte de El Libero para decidir si mantengo o cancelo mi suscripción.

  3. Comparto el fondo pero entiendo que no se requiere la calidad de experto en determinado tema para poder emitir opinión. Creo que de eso se trata la libertad de expresión.

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