Señor Director:
La tragedia que embarga a la familia de una conocida actriz, tiene un componente que refleja otra grave situación en que nos encontramos hoy inmersos todos como sociedad.
La rapidez del rescate se vio obstaculizada por las rejas de protección en puertas y ventanas. Estas medidas se convirtieron en barreras casi insuperables para aquellos que intentaban salvar una vida. Pero, a su vez, son medidas que todos aplicamos para proteger a nuestros seres queridos. Es un recordatorio doloroso de cómo el temor a la delincuencia nos lleva a encerrarnos en nuestros propios hogares, incluso cuando esa misma medida puede convertirse en una trampa mortal.
La delincuencia mata de muchas formas, y una de las más trágicas es esta, la incapacidad de recibir ayuda cuando más se necesita.
Macarena García-Huidobro, Vocera de Delincuencia Cero

Muy cierto, cuando el remedio a un problema, se transforma en uno mayor sin vuelta, ni reparacion, espoantoso, Chile se cae a pedazos por la impunidad, falta de autoridad e incapacidad de hacer efectiva la aplicación de justicia, los criminales, la tienen gratis o muy barata
Así estamos por desgracia. No basta con autoimponerse un toque de queda y permanecer encerrados. Hay que tomar resguardos adicionales que, en este triste caso, terminan igual afectando en forma irremediable nuestras vidas.