Señor Director:

El 18 de septiembre de 1810 en Santiago se realizó la primera Junta Nacional de Gobierno presidida por José de Toro y Zambrano en el Salón Tribunal del Consulado de Santiago. En dicho acto se mantiene la lealtad al rey Fernando Vll, que se encontraba preso en Francia en espera de su liberación. La élite criolla juró lealtad al rey defendiendo su derecho, “hasta la última gota de nuestra sangre si fuera necesario al amado rey Fernando”. La Junta de Gobierno, por lo tanto, no constituye un acto de independencia o intención emancipadora.

Bernardo O’Higgins declaró la independencia en Talcahuano, en un montículo conocido como Los Morrillos de Perales el 1 de enero de 1818. Sobre el parche de un tambor escribió unas letras donde declaraba la independencia y se las lanzó a los realistas. Hasta ese momento Chile era parte del reino de España, nunca ni nadie había tomado la decisión de decirles a los realistas que Chile ya dejaba de pertenecer a España y que era un país libre e independiente. Por eso es tan importante el 1 de enero de 1818, ya que la lucha era por mantener Chile independiente y por darle la fuerza moral y el sentido ético a la lucha.

Horas después, en Concepción, O’Higgins jura la independencia ante el Ejército en la Plaza de Armas de Concepción, que se bautizó como Plaza de la Independencia, donde hoy existe un monolito para recordar tan importante y definidora fecha.

Entrada la noche se realiza un sarao con la asistencia de la oficialidad y los notables de Concepción, presidido por O’Higgins, para celebrar la Declaración de la Independencia en uno de los solares frente a la Plaza de Armas. 

El 12 de febrero de 1818, en la ciudad de Talca, se formaliza en un acta la Declaración de la Independencia con la firma de O’Higgins. La fecha fue escogida en homenaje a la victoria obtenida por el Ejército chileno el 12 de febrero de 1817, en la Batalla de Chacabuco. 

Se colige por lo tanto que los verdaderos y legítimos padres de la independencia son Concepción, donde además O’Higgins quería ser sepultado, o en subsidio en Talca. A la larga no se cumplieron sus expresos deseos. En ningún caso era en Santiago, que se entendió sumiso a la Corona española el 18 de septiembre de 1810, “hasta la última gota de nuestra sangre si fuera necesario al amado rey Fernando”.

Durante la presidencia de Ramón Barros Luco, por medio de la Ley Nº 2977 del 1 de febrero de 1915, se determinó que el 18 de septiembre se celebrara la conmemoración de la Independencia Nacional y que el 19 fuese el Día de las Glorias del Ejército, como homenaje al “Ejercito vencedor, jamás vencido”.

Como se aprecia, es una fecha muy reciente y antojadiza, con un criterio difícil de entender por razones bastantes pedestres y poco patrióticas. Siendo febrero de mucho calor, mes de cosechas y verano, con parte de Chile en vacaciones y que caía muy cerca de la Semana Santa, no era propicio para celebraciones solemnes y la Iglesia Católica, que tenía gran poder en Chile, le pidió al gobierno que tratase de cambiar la fecha.

El 18 de septiembre no es más que una fecha conmemorativa de la Independencia sin mayor valor patriótico. La verdadera fecha, de valor patriótico, es el 1 de enero de 1818 en Concepción, donde O’Higgins quería ser enterrado,  y ratificada el 12 de febrero en Talca.

*Alfredo Schmidt Vivanco, ingeniero agrónomo

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