Señor Director:

La movilización convocada por la Confech en contra de las medidas del gobierno evidencia una realidad preocupante respecto de los actuales estudiantes y futuros profesionales de nuestro país.

La posibilidad de manifestarse y expresar descontento es un mínimo civilizatorio de cualquier democracia. No obstante, del mismo modo, el legítimo derecho de los estudiantes a asistir a clases y de los trabajadores a llegar a su lugar de trabajo, también comprende un mínimo civilizatorio.

Los “estudiantes” que se visten de luchadores sociales, en pos de “derechos” estudiantiles y de los trabajadores, no tienen, bajo ninguna circunstancia la potestad de impedir el libre tránsito de quienes dicen defender, cortar calles, obligar a cerrar universidades, parar el Metro. No afecta al Ministro de Economía, no afecta al Presidente de la República ni a la clase política y se limita a poner en jaque a quienes sí quieren aportar desde sus respectivas posiciones al bien común.

Si los universitarios de hoy se concentran en generar caos, afectar a sus iguales y con eso debilitar el tejido social de nuestro país, si no son capaces de empatizar con sus semejantes ¿Qué nos depara el porvenir con esos futuros profesionales de nuestra República?

José Tomás Lepez – Estudiante Universitario

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