Señor Director:

Como profesor de Derecho Constitucional, dedicado al estudio y enseñanza de temas como el Estado de Derecho, del valor inalienable de la democracia y de los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana como límite al poder estatal, siento la obligación de manifestar mi profunda preocupación al ver candidatos a cargos públicos que han defendido el régimen de Nicolás Maduro.

Venezuela se encuentra inmersa hace mucho en una crisis humanitaria y política de dimensiones alarmantes, ampliamente documentada por organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, así como por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos a través de informes que detallan torturas, ejecuciones extrajudiciales y persecuciones a opositores políticos, evidenciando el panorama desolador cuando los valores democráticos se deterioran y la voz del pueblo es silenciada.

La democracia no es meramente un sistema de gobierno; es el pilar que sostiene la dignidad y la libertad de las personas, permitiendo la participación, la alternancia en el poder y el respeto por los derechos fundamentales. La erosión de la democracia abre las puertas a la tiranía, la corrupción y la injusticia. Chile, con su propia historia de luchas y logros democráticos, debe ser un defensor incansable de estos valores y no podemos permanecer indiferentes ante quienes defienden a Maduro, pues ello equivale a avalar un régimen que ha violado sistemáticamente las libertades fundamentales de su pueblo.

La democracia es un valor que debe ser protegido y promovido sin concesiones, por lo que insto a la ciudadanía a reflexionar sobre la importancia de elegir líderes comprometidos con estos principios. No podemos permitir que quienes avalan regímenes autoritarios ocupen cargos de poder en nuestro país.

 Jorge Gacitúa Muñoz. Profesor de Derecho Constitucional. Universidad San Sebastián

Participa en la conversación

2 Comments

  1. La democracia —como ha expresado Gonzalo Rojas— es solo una forma de gobierno y no, como algunos afirman, una forma de vida. Por forma de vida ha de entenderse todo un sistema de comportamiento, basado en principios y valores que dan razón completa sobre el origen y el fin del hombre, refiriéndolo a las grandes cuestiones de su naturaleza y existencia; en toda forma de vida está implicada la cuestión de la trascendencia, del más allá del hombre. Una forma de vida debe basarse en una razón para vivir; una razón fundante, inmutable, trascendente. Y las virtudes, que
    transforman esta forma de vida en comportamiento, son responsabilidad de una verdadera filosofía o religión, no de una forma de gobierno. Pedirle a la democracia que sea una forma de vida, es pedirle algo que no puede dar.
    Adolfo Paúl Latorre
    Abogado
    Magíster en ciencia política

  2. Para don Jorge, «regímenes autoritarios» ¿es lo mismo que dictadura o tiranía?
    No es lo mismo “dictador” que “tirano”, aun cuando en la actualidad a tales palabras se las hace sinónimas.
    Durante la República romana un dictador era un magistrado temporalmente investido con poderes excepcionales para atender gravísimas emergencias militares, sociales o de otra índole. Es lo que ocurrió en Chile en el año 1973. Como declaró Patricio Aylwin: “nosotros admitíamos que, lamentablemente, cierto tiempo de dictadura era necesario”.
    Un tirano, en cambio, es aquel gobernante que tiene un poder total o absoluto, que ejerce de manera despótica, no limitado por leyes y que abusa de él sin promover el bien común.
    Un último comentario: si en las Fuerzas Armadas de Venezuela no se quebrare la verticalidad del mando, lo más probable es que mientras cuente con el favor militar Maduro seguirá en el poder. Y, si estas se dividieren, se produciría una guerra civil; puesto que las guerras civiles no son entre civiles, sino que entre militares divididos, normalmente entre “constitucionalistas o legalistas” y “revolucionarios, golpistas o intervencionistas”.
    Solo unas fuerzas armadas como instituciones organizadas y jerarquizadas al servicio de la nación y no al gobierno de turno pueden salvar al país de su autodestrucción.
    Adolfo Paúl Latorre
    Abogado
    Magíster en ciencia política

Deja un comentario
Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.