Señor Director:
Tras la primera vuelta, donde Republicanos resultó vencedor entre la derecha, vale una advertencia que atraviesa toda la tradición política: los proyectos fracasan cuando no logran mostrar para qué gobiernan.
Las personas no viven de indicadores, sino de certezas simples: que el crecimiento se traduzca en trabajo digno, que la seguridad permita volver a caminar tranquilos, que el Estado funcione con justicia y prudencia al servicio de la gente, que no los tramiten, etc.
Cuando las políticas no explican ese propósito humano, pierden apoyo aunque sean técnicamente correctas.
Si la derecha quiere gobernar bien debe recuperar ese sentido moral: cada reforma -atraer inversión, ordenar el Estado, bajar la delincuencia- debe conectarse con la vida concreta de la gente y deben saberlo transmitir en simple.
Chile no espera grandes discursos; espera un rumbo claro que haga su día a día más justo, más vivible y más esperanzador.
María Macarena Suarez

Excelente!!