Señor Director:
Cuando apenas -por las Redes Sociales- terminábamos de leer la dramática carta de un General de Ejército (un líder para muchos), que nos recordaba la impotencia, la desesperación, la frustración y la indignación de lo que está ocurriendo con nuestros camaradas en retiro y servicio activo, como si fuera la reacción de un candidato presidencial que escucha ese clamor, nos enteramos de que José Antonio Kast irrumpe con una frase que es un escudo, un grito de dignidad y un mensaje directo a la historia:
«Vengan por mí, pero no por nuestros Carabineros, ni por nuestras Fuerzas Armadas, ni nuestros Gendarmes. No toquen a quienes defienden a Chile con honor.»
Este compromiso no es un mero discurso político; es la línea divisoria entre la tibieza y el coraje, entre los que evaden y los que enfrentan, entre los que callan y los que dicen la verdad. En un Chile donde el crimen se ha apoderado de las calles, donde la impunidad se pasea de la mano con el abandono institucional, y donde el uniforme se ha convertido en un blanco de persecución política, Kast es el único que ha asumido la responsabilidad de decir lo que tantos piensan, pero pocos se atreven a pronunciar.
Mientras otros se esconden en cálculos electorales y evitan compromisos reales, él marca una diferencia fundamental. No hay medias tintas, no hay eufemismos, no hay complacencias. Hay una verdad incuestionable: si Chile quiere recuperar su seguridad, su orden y su dignidad, debe empezar por respaldar a quienes han jurado defenderlo, y eso solo se logra con un liderazgo que no tenga miedo de decir: Chile, siempre primero.
Por Christian Slater Escanilla, Coronel (R) del Ejército de Chile.

Señor Director:
Dejo aquí el link de la Carta del General de Ejército, que con dramática expresión, nos recuerda la impotencia, la desesperación, la frustración y la indignación de lo que está ocurriendo con nuestros camaradas en retiro y servicio activo:
https://infogate.cl/2025/03/opinion-impotencia/