Señor Director:

En los últimos días, el asesinato de un niño de 5 años ha conmocionado a todos los medios, reflejando la dura realidad que enfrentamos en nuestro país. No obstante, es preocupante la falta de consistencia de algunos medios de comunicación al ponderar o dar más importancia a ciertas vidas.

La pérdida de una vida humana, ya sea por sicariato o delincuencia en general, es siempre un hecho lamentable, sin importar la edad de la víctima. La muerte impactante de un niño inocente de 5 años, como todas las muertes, debe conmocionarnos por igual. Esto se debe a que estos actos no deben normalizarse y porque detrás de cada víctima hay una familia destrozada que necesita contención emocional.

En este contexto, todos tenemos un papel: así como nos sentimos desamparados por un gobierno que no se preocupa lo suficiente por nuestra seguridad, debemos apoyarnos mutuamente en la contención emocional y en la frustración social que generan estos episodios. Hago un llamado a los medios de comunicación, que hoy parecen ser los únicos capaces de sopesar las realidades que vivimos, a no normalizar los asesinatos. Ninguna muerte es más lamentable que otra; cualquier pérdida de vida humana a manos de la delincuencia es un hecho desgarrador y lamentable.

Lucy Depablos

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1 Comment

  1. Así es. Si realmente uno está comprometido con el derecho a la vida, -derecho básico y principal-, no importa edad ni circunstancia, todos tenemos familias y para ellos es un drama irrepetible y doloroso. Puede ser por robo, asalto, accidente casual o por negligencia culpable, enfermedad, por no atención hospitalaria oportuna, por abuso o por negación de justicia. Cada vida tiene un valor único y no medible para sus respectivas familias.

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