Señor director,
El texto de la propuesta de constitución plantea el carácter incomerciable de los derechos de agua, lo que implica que los vigentes pierden completamente su valor en forma inmediata.
Así, el día 5 de septiembre, las empresas que los tienen valorados los deberán llevar a cero, con efectos dramático sobre su patrimonio, y por lo tanto, en las garantías que pueden demostrar para el financiamiento de sus actividades económicas.
Un campo sin acceso al agua no tiene valor y, como la agricultura requiere de préstamos para su desarrollo, la banca no estará en condiciones de otorgarlos.
Lo mismo ocurrirá para la actividad minera o cualquiera que requiera de seguridad de largo plazo en el suministro de agua. Quizás el caso más grave para el bienestar humano sea el de las empresas de agua potable, cuyo insumo fundamental queda en un peligroso limbo.
¿De verdad es lo que Chile necesita ?
Sergio Weinstein
