Señor Director:
Es importante recordar el éxito rotundo que tuvo el doctor Monckeberg en el combate a la desnutrición de la niñez en Chile. Lo destaco a propósito del crimen organizado, situación que tiene al país inerme, sin saber qué hacer. Sólo se oculta un cáncer metastásico con placebos inútiles.
Existe una telaraña infinita y envolvente que ataca a todo nivel y a todas las instituciones, lo que lleva en muchas ocasiones a normalizar esta siniestra red destructiva.
Para muchos, la solución es la convivencia armónica con la mafia, adoptada por algunos países de América Latina. Y para otros es la confrontación sangrienta hasta su total extinción o encarcelamiento.
Sin embargo, todas aquellas medidas aparecen cortoplacistas y con nula visión para crear una sociedad con solidez y proyección.
¿Y qué pasa con la educación, con la pobreza afectiva, con los consumidores de droga, con el abandono de los valores y principios fundamentales, con el virus de la corrupción?
Creemos que una formación ética y moral parte en la familia. Pero la familia, al encontrarse devaluada y desmoralizada, queda expuesta a todas las arremetidas de las influencias externas, perniciosas y corrosivas.
¿Por qué aparece el doctor Monckeberg al inicio de la carta? Porque él diagnosticó y actuó pacientemente conforme a la verdadera solución de los desnutridos. Por lo mismo, si hoy seguimos sin conocer y transparentar las verdaderas causas que nos someten a esta criminalidad, y desde ahí definimos un plan de trabajo serio y de largo plazo, seguiremos siendo víctimas de los embaucadores y oportunistas de siempre.
Pbro. Nicolás Vial Saavedra – Presidente Fundación Paternitas
