Quienes leen el diario LUN de Chile, se encontraron esta semana con un aviso que perfectamente podría haber salido de un panfleto nazi durante el Holocausto. Una empresa distribuidora de bebidas alcohólicas publicó una colorida publicidad con sus ofertas, acompañada de una imagen que no dejó indiferente a nadie. La caricatura de un judío con nariz aguileña, kipá en la cabeza y semblante maligno rodeado de billetes.
Esto lo hemos visto antes. La misma imagen fue publicada en 1940 por Philipp Rupperecht, caricaturista del tabloide nazi-alemán Der Sturmer, utilizado como propaganda anti judía desde 1923 hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial.
El fin era caricaturizar la imagen del judío (definido por la kipá en la imagen) como un ente malvado y avaro, paradigma que ha sido parte del relato antisemita desde la Edad Media, posicionando a los judíos como un pueblo malvado, solamente interesado en el dinero y en hacer daño al resto.
¿Por qué esta empresa utilizaría esa imagen de hace más de 80 años para promocionar sus productos? Las razones reales no son claras, pero es un hecho que ha alarmado no solamente a la comunidad judía local, sino que se ha compartido en redes sociales alarmando al resto de los judíos en diversas partes del mundo.
Las condenas no se hicieron esperar, también por parte del público no judío, ya que la campaña publicitaria que se llevó a cabo antes del inicio del Holocausto es conocida por todos aquellos que saben la historia y cómo terminó, con el exterminio de más de seis millones de judíos.
Es interesante que la distribuidora declaró en uno de los medios chilenos que publicó al respecto, que ellos “no querían ofender a la comunidad judía”, sino que hicieron referencia a la posibilidad del pago en efectivo de las ofertas.
¿Cuál fue la verdadera intención? ¿Ignorancia? No lo creo, eso sería minimizar a los editores del medio que no fiscalizaron la publicidad. ¿Una broma? Inaceptable.
Es increíble como en pleno siglo XXI la sociedad aún se da el lujo de utilizar paradigmas antiquísimos que causaron y siguen causando muchísimo daño, que la esencia del antisemitismo no ha cambiado, sino que su plataforma se ha ido adaptando a los tiempos de la historia.
Este hecho nos sigue mostrando que el odio y las ideas preconcebidas sobre los judíos siguen más vivas que nunca a pesar de que vivimos en un mundo donde la información está al alcance de un click. Es urgente la aprobación de una ley contra la incitación al odio que sancione este tipo de prácticas.
El nuevo gobierno en Chile ha pintado ideales progresistas, que prometen integrar a todas las minorías, pero curiosamente no han sido capaces de adoptar la definición de antisemitismo del IHRA, cosa que sí han hecho países vecinos con gobiernos de características similares, como lo fue Uruguay con el Presidente Mujica o Argentina con el gobierno actual del Presidente Fernández. Entonces ¿qué pasa en Chile que no se ha adoptado? ¿Qué los diferencia de los otros gobiernos vecinos progresistas en Sudamérica que sí lo han hecho?
En un informe sobre antisemitismo de la Universidad de Tel Aviv, hecho por el Centro Kantor sobre estudios contemporáneos de antisemitismo y racismo, se posiciona a Chile como un caso preocupante al ser el país latinoamericano con niveles más altos de antisemitismo.
Pero ya no somos una sociedad que agacha la cabeza y calla ante este tipo de situaciones, bajándoles el perfil “para que no se viralice” o “restarle importancia”. Al contrario, hay que visibilizarlo, hay que subirlo a todas las redes posibles, hay que darle escenario y pelear para sancionarlo.
Ya no nos callaremos más, ya no lo dejaremos pasar, seguiremos luchando contra el antisemitismo y el racismo y los paradigmas tóxicos, que no enseñan nada y solo provocan que este espiral de odio siga girando en los años de la historia.
Sivan Gobrin, periodista. Vicepresidenta y vocera de la Comunidad chilena de Israel
