Señor Director:

Impresionante es la cobertura periodística respecto a la persona que mantuvo retenida por siete horas a una funcionaria de AFP Provida. Con ello recordé, tristemente, lo sucedido con el homicidio en la catedral de Santiago hace unos años. Desde el instante que se supo se condenó, por los medios, al responsable a cadena perpetua; incluso más de un político propuso la pena de muerte. ¡Quién pensó en la sucesión de sufrimientos, penurias, agonías y fracturas que escondía su alma! Con el tiempo, afortunadamente, su defensa mostró a Chile que el acusado tenía hondas heridas psiquiátricas que dieron pauta para que la justicia lo declarara inimputable y ordenara dar el tratamiento de salud mental correspondiente

Cuánta necesidad del silencio, del no juicio apresurado, del control de los impulsos, de humanidad, de profundidad. ¿Es que se invoca la impunidad? No, se busca la justicia y dar a cada quien, a su tiempo, lo que le corresponde. 

¡Qué fácil es aplastar con la avalancha implacable de la crueldad, del aprovechamiento de la vulnerabilidad, del abuso por el desconocimiento! Esto es lo que generan sociedades ávidas de morbo y carentes de valores espirituales.

Pbro. Nicolás Vial Saavedra – Presidente Fundación Paternitas

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