Señor Director:
El Presidente de Argentina Javier Milei, tras rápida visita a Chile, ha emitido por cadena nacional de radio y televisión una declaración de imprevisibles repercusiones.
Cuando su proyecto político y económico, avanza, pero aún no se consolida plenamente, Milei presenta a Argentina como una potencia mundial con derechos adquiridos irrefutablemente sobre las Islas Falklands/Malvinas.
En Argentina está prohibido referirse a las islas como Falklands, aunque al visitarlas queda claro que se llaman así. Toda la argumentación argentina ignora la opinión o los derechos de siete generaciones de isleños que han vivido en las islas y que no quieren, ni querrán jamás, ser argentinos. Recordemos que Argentina invadió las islas en 1982, en una guerra absurda en la que murieron más de 900 soldados, entre argentinos e ingleses.
El discurso de Milei además es muy peligroso para Chile, tras sus amenazas de instalar una nueva base militar en Tierra del Fuego, lo que obliga a Chile a reestudiar su estrategia militar en esa región. Argentina ha sido un pésimo vecino de Chile en la zona austral y el historial de conflictos relatados por el libro de Guillermo Parvex: La tormentosa historia limítrofe entre Chile y Argentina, dan prueba de ello.
Argentina, en el pasado reciente, ha impedido las labores de apoyo a la flota británica en Punta Arenas. Debemos recordar, y no olvidar nunca, que el Reino Unido ha sido un leal colaborador de nuestra Armada de Chile, y también que Argentina estuvo a punto de invadirnos en 1978.
Las declaraciones durante este año, de dos altos oficiales argentinos, relacionado con el Estrecho de Magallanes, dan cuenta que dentro de las Fuerzas Armadas argentinas hay un sentimiento anti chileno evidente. En lo referente a la declaración conjunta de los Presidentes Kast y Milei, Chile vuelve a cometer el mismo error al apoyar las pretensiones argentinas por lograr soberanía plena en las islas del Atlántico sur. Chile debería ser neutral, no hay razón alguna para no serlo. Olvida el gobierno chileno que la colonia extranjera más numerosa en las Falklands es chilena.
En la declaración, Argentina ratifica el interés por capturar al asesino de Jaime Guzmán, sin explicar por qué no lo extraditó antes y además declara que el Estrecho de Magallanes es chileno. Parece una tomadura de pelo, si siempre lo fue. Por su parte, Chile apoya reclamaciones argentinas que van en contra de nuestros derechos sobre la Antártica.
Cuesta entender dar tanto a cambio de tan poco. La contundente declaración pública de todos los excomandantes en jefe de nuestra Armada de Chile no fue suficiente para hacer entender a nuestro gobierno que este es un tema sensible que no se puede “resolver” a la rápida.
Milei tiene un proyecto país que ojalá sea exitoso, pero Chile debe tener dignidad, estrategia y buena memoria. En los próximos días comprobaremos si el vino chileno, nuestra cerveza y nuestra fruta podrá llegar a la mesa de nuestros compatriotas en las Falklands, o la nave contratada será interceptada o amenazada, como ya sucedió en el pasado.
Andrés Montero

Nuestras autoridades políticas, en general, no comprenden que Argentina tiene una visión geopolítica integral, que no es inocua a nuestros intereses.
A tal visión obedecen sus reclamaciones porque una nave de guerra británica recala en nuestros puertos para reabastecerse; los obstáculos que pone para el tráfico marítimo comercial entre Chile y las islas Falkland-Malvinas —vulnerando gravísimamente lo establecido en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar—; o sus pretensiones de controlar el tráfico marítimo por el Estrecho de Magallanes, argumentado que su “boca oriental” —un concepto ambiguo y difuso— le pertenece a Argentina, en circunstancias de que no existe una “boca”, lo que sí existe es un límite, que está claramente definido en el artículo 10º del Tratado de Paz y Amistad de 1984.
Lamentablemente Chile suscribe documentos muy desacertados, como por ejemplo la declaración firmada por el presidente Sebastián Piñera con su homólogo argentino Alberto Fernández, cuando este visitó Santiago el 26 de enero de 2021, en el que Piñera reiteró el respaldo del Gobierno de Chile a los derechos de soberanía de la República Argentina sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y “los espacios marítimos circundantes”; sobre todo hacerlo después de que Argentina había inscrito ante la ONU su plataforma continental extendida, que se atribuye para sí más de 5000 km2 de mar chileno.
Víctor Domingo Silva en su libro “La tempestad se avecina”, cuya primera es edición del año 1936, decía: “Magallanes es el objetivo absorbente de la codicia transandina”.
Adolfo Paúl Latorre
Muy de acuerdo con expositor y comentario
Andrés Montero dice que «Argentina ha sido un pésimo vecino de Chile en la zona austral y el historial de conflictos relatados por el libro de Guillermo Parvex: La tormentosa historia limítrofe entre Chile y Argentina, dan prueba de ello».
El libro precitado es un texto breve, que resume muy bien los hechos principales de nuestros conflictos limítrofes con Argentina. Otro, que analiza con detalle tales conflictos, especialmente en nuestra región austral, es el titulado «LA FRONTERA MARÍTIMA AUSTRAL. Una visión sociológica de nuestras conflictivas relaciones con Argentina», El Roble, septiembre de 2019, 560 páginas, cuyo autor es el que suscribe este comentario (rogando personar la autorreferencia).
Adolfo Paúl Latorre
Magíster en ciencia política
Magíster en ciencias navales y marítimas
Estos libros deberían leerse en los colegios a fin de instruir a nuestros compatriotas sobre como han sido los hechos que nos han afectado en nuestras relaciones con Argentina, privándonos de territorios, lo que deberían asimismo tener en cuenta nuestros gobernantes antes de apoyar las pretensiones argentinas sobre las Falkland y las solapadas declaraciones que afectan al estrecho de Magallanes, o terminaremos perdiendo mas soberanía.