Señor Director:

La encíclica de León XIV «Magnifica Humanitas» así como su viaje apostólico a España han sido de una significación abrumadora para un mundo adormecido y acostumbrado a la oscuridad y a la arrolladora decadencia.

Se han activado brasas profundas y el fuego del corazón se enciende y parece calentar al planeta.

Así muchas columnas escritas reflejan el aire fresco que se ha hecho sentir en quienes lo vieron de modo presencial o por TV, lo escucharon y o leyeron.

Que magnífica humanidad es el ser humano. Se admira, se abisma, se impacta, llora, sufre y queda extasiado ante un personaje como el Santo Padre. Tan antiguo y tan nuevo a la vez.

 Su figura puede impulsar hasta las más abnegadas e inimaginables acciones. Claro; para quienes creemos es nada más y nada menos que el Vicario de Cristo para su iglesia.

En medio de la vorágine vivida y cuando todo irradiaba esplendor y alegría, y vale la pena recordarlo, un joven, recién salido de la cárcel, me preguntó ¿qué podía significarle a él el Papa? En seguida le respondí “nada».

Le agregué, sin embargo.

Nada, si el hielo del tiempo nos entumece el alma.

Nada, si seguimos nuestro andar entre la indiferencia y el intimismo.

Nada, si la soledad es el mapa de la vida.

Nada, si la injusticia ciega la vista.

Nada, si el oído se cierra al clamor de los pobres y de los marginados.

Nada, si no llevamos al quehacer de todos los días la cultura del encuentro y de la solidaridad que construye y abre rutas nuevas.

No hay posibilidades murmuró.

Muchas le contesté.

Porque la esperanza que viene de Dios siempre va a ser más poderosa y dinámica que el mal y fluye imparable sin detenerse hasta cumplida su misión.

Por eso que es tan importante que personas como el Papa nos recuerden hacia donde tenemos que ir. Nos indiquen la tarea insustituible de las gentes, el orden social de los pueblos, la importancia de lo justo, de la caridad, del perdón, de la bondad, de la misericordia.

Si así actuamos construiremos la paz, respetaremos la vida, cuidaremos la fragilidad y lograremos formar la comunidad que tiene sus fundamentos en el amor eterno de Dios.

Pbro. Nicolás Vial Saaveda – Presidente Fundación Paternitas

Deja un comentario

Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.