Un columnista sabatino del principal diario nacional ha tratado al general Augusto Pinochet como el “Maduro chileno”. Resulta impresentable que alguien que además de columnista, es rector de una importante universidad privada chilena, se dé gustitos personales con afirmaciones poco afortunadas. Está bien que el señor rector, tenga una mala opinión del gobierno militar chileno, pero de ahí a comparar a Maduro con Pinochet, hay un abismo infranqueable.

Siguiendo su lógica, por qué no lo compara derechamente con Hitler, como lo han hecho en el pasado diversos intelectualoides de izquierda. Cuando uno es columnista y además rector, hay que guardar un mínimo de compostura, antes de tirar frases al voleo, sin medir sus consecuencias. Un rector se supone que sabe de historia. Si no vivió algún periodo, debe ilustrarse y ser objetivo en su análisis. Hay miles de alumnos observando lo que dice su rector y también los lectores de sus columnas. Al revisar la lista de integrantes del consejo directivo de su institución, uno se pregunta qué opinarán ellos de la columna del rector, que, aunque sólo firma con su nombre, no deja de ser rector.

En su arremetida en contra de quienes solventaron al Maduro chileno, se debe recordar que estuvo una gran mayoría de chilenos incluyendo al Presidente Frei Montalva -ver carta a Mariano Rumor- y muchos otros que rogaron por la intervención militar. En Venezuela hoy, una gran mayoría, apoyaría a un Pinochet venezolano, que se tomara el poder y expulsara a los criminales que la gobiernan. ¿O pensará el rector que el problema lo resolverá la OEA o la señora Bárcena de México? Aunque al columnista-rector le moleste, es bueno reiterarle nuevamente lo que le recordó un interlocutor en el diario al día siguiente: Pinochet lideró un grupo de valientes que nos rescataron del marxismo, recuperando la economía y entregando el poder de manera pacífica. Todo lo contrario de lo que sucede en Venezuela, Cuba o Nicaragua.

Podremos criticar que el gobierno militar fue muy extenso, que no debieron morir chilenos en el cambio de gobierno y que se cometieron errores. Derrocar a Allende el 73 de manera pacífica y democrática no era viable, como no lo es hoy en Venezuela. Es fácil desde la academia dictar cátedra, como lo han hecho por años profesores en Europa y Estados Unidos contando una historia falsa de lo sucedido en Chile. No confundamos las cosas mezclando a Pinochet con Maduro. Es un error grave. Es como alabar la reforma agraria de Chonchol o validar la ley indígena o el fin del binominal. Dejemos a Pinochet tranquilo, ya lo han atacado bastante mientras Allende, el peor Presidente que ha tenido Chile, tiene estatua a pasos de La Moneda y Baquedano aún espera su retorno.

Andrés Montero

Participa en la conversación

4 Comments

  1. Comparto plenamente todo lo dicho, no hay punto de comparacion entre quienes salvaron a Chile y una narco dictadura que ha destruido a Venezuela, dejando un legado de tortura, muerte y pobreza

  2. Salvador Allende, el personaje que provocó el desastre político, económico y social más grave de la historia de Chile fue, como ha dicho el destacado filósofo chileno Víctor Farías: “un personaje político híbrido e irresponsable que no abrió ninguna alameda, un actor que solo supo construir enmarañados laberintos trágicos también para sus propios camaradas y poner a un país respetable al borde del abismo”.
    Hermógenes Pérez de Arce concluye su obra «La Revolución Militar Chilena 1973-1990″ con un apartado titulado “El reconocimiento del peor enemigo”, en el que relata las palabras que escuchó de boca del empresario Andrónico Luksic Abaroa, que venía llegando de una visita a Cuba, en un almuerzo ofrecido durante el año 1996 por el almirante Maurice Poisson Eastman a la Redacción de El Mercurio en su fundo de La Calera.
    Pérez de Arce dice:
    «Durante la sobremesa del almuerzo campestre nos refirió que había obtenido una entrevista con Fidel Castro durante su estadía en La Habana. Éste los había convidado a una tardía cena, en la cual monopolizó la palabra, cosa que siguió haciendo hasta ya entrada la madrugada. Entonces, en un momento dado y dirigiéndose a Luksic, se autointerrumpió y le dijo:
    “Cuénteme cómo está Chile”.
    El aludido se explayó en detalles de la “década dorada” vivida desde 1986 hasta entonces, doblando el producto interno bruto (PIB) en diez años, con estabilidad política y paz social. Cuando terminó su descripción Fidel le dijo, enérgicamente y apuntándole con el dedo índice:
    “Eso se lo deben ustedes a Pinochet”».
    Fidel Castro tiene razón aunque, en rigor, Chile se lo debe a la Gesta Heroica de 1973 y al Gobierno Militar el que, mediante un largo, duro y doloroso, pero exitoso proceso político, rescató a Chile de sus cenizas, lo llevó a un destacado sitial dentro del concierto de naciones hispanoamericanas y lo dejó ad portas de convertirse en un país desarrollado.
    Tal proceso político fue conducido con visión, sabiduría y decisión por el Presidente de la República, general Augusto Pinochet Ugarte. Como ha dicho Sergio Díez Urzúa: “En las grandes realizaciones del gobierno de las Fuerzas Armadas está siempre presente la certera visión del futuro del país del general Pinochet, cuya actuación personal fue decisiva en cada una de ellas”; razón por la que podemos decir que el presidente Pinochet fue un gran estadista, calidad que pocos chilenos han podido exhibir a lo largo de nuestra historia.
    Adolfo Paúl Latorre
    Abogado
    Magíster en ciencia política

Deja un comentario
Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.