Señor Director:

Muchas soluciones se proponen ya sea para condonar o salvar el CAE. Se propone bajar la tasa y el tope del 10% de la renta, suspender el pago cuando se pierde el empleo, cancelar el crédito después de 20 años, etc.

Me pregunto, ¿por qué no se plantean soluciones similares para los créditos hipotecarios que, de partida, tienen condiciones mucho más duras en todo sentido y ninguno de los beneficios especiales del CAE?

La educación superior es tanto o mejor inversión que la adquisición de un bien raíz y, a diferencia de los créditos hipotecarios, el CAE se otorga sólo a los más privilegiados intelectualmente.

Entonces, mi respuesta al «dilema» es que no corresponden los privilegios del CAE y menos aún la condenación, como tampoco nadie los imaginaría para los créditos hipotecarios. 

Raúl Benaprés Williamson 

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1 Comment

  1. Muy razonable pero en el tema del CAE se da una componente ideológica que está ausente en los créditos hipotecarios. La promesa de educación superior gratuita tiene más fuerza que el sueño de la casa propia. Para qué hablar de las contribuciones que esperan a quien adquiera una propiedad y que son cobradas «a todo evento».

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