Señor Director:
Hace unos días se conoció la encuesta del Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello. Más de la mitad de los encuestados conoce alguien que, sin estar enfermo, se consiguió una licencia (17%) o compró una licencia (34%).
Lo anterior, unido a la rabia que genera en los trabajadores honestos ver a diario estos abusos, sugiere habilitar un número telefónico de Denuncias Anónimas de Licencias Falsas y/o Dudosas para facilitar que Fonasa e Isapres investiguen a fondo esta cuantiosa sangría de recursos que cada vez más inescrupulosos ocasionan al país afectando a todos los chilenos. Las llamadas no deberían ir dirigidas a cualquier parte sino a grupos seleccionados que las deriven a auditores médicos para su investigación en profundidad.
José Luis Hernández Vidal

Muy de acuerdo en una seria revisión de muchas licencias que sólo gan llevado a menoscabar este instrumento además del desprecio decesos «médicos» comerciantes ….
Es realmente penoso que los médicos, quizás la profesión mejor valorada, se presten para estos casos.
De hecho es alarmante, también, que en paseos del centro de Santiago vendan remedios con receta médica, algunos con R.R. (receta retenida) así sin más.
Dicho sea de paso, probablemente son robados. Mi madre ha trabajado toda su vida en farmacia y me cuenta que han asaltado camiones de las droguerías y de los distribuidores de medicamentos, y me dice que muchos poseen tácticas (en especial jóvenes) para obtener recetas médicas fácil y evidentemente falsas.
Muchas de ellas pueden encontrarse descaradamente en redes sociales, como MarketPlace de Facebook, o en aplicaciones de citas de dudosa y nula reputación, como Grindr.
Conozco a alguien medianamente cercano que, creo yo, en su deseperación, solicitó receta en la mencionada aplicación para conseguir Zometic y Vortioxetina, y le cobraron 10 mil por un papel para tratamiento por dos meses.