Señor Director:

El pasado 8 de agosto el Presidente de Argentina visitó nuestro país invitado por la empresa Gasoducto Gas Andes. Ese mismo día durante la mañana, visitó las instalaciones del yacimiento Vaca Muerta en Neuquén, que representan las segundas reservas mundiales de gas natural y las cuartas de petróleo no convencional del mundo.

Recordemos que a Milei lo invita su ex empleador, Eduardo Eurnekian, uno de los socios controladores de Gas Andes, con motivo del cumplimiento del Hito de Un Trillón de Metros Cúbicos de Gas exportado de Argentina a Chile. Hito algo retrasado gracias al incumplimiento de los contratos de exportación de gas natural por parte del Estado argentino ocurrido el año 2006 y que resultaron en un masivo impacto a nuestra economía, nuestro medio ambiente y, por supuesto, una pérdida de confianza difícil de reparar entre ambos países en su relación de integración energética.

Apegado a su estrategia, el Mandatario trasandino está haciendo grandes esfuerzos, de la mano de YPF, con empresas de la talla de Shell, Pampa Energía (empresa local), Chevrón Exxon y Petronas para atraer inversiones que permitan el desarrollo de este mega yacimiento. Ya logró un primer acuerdo entre YPF y Petronas (Malasia) para desarrollar un mega puerto de licuefacción de gas natural. Se trata de 30 mil millones de USD de inversión para tenerlo operativo antes del 2030.

Con ese mismo espíritu es que Milei viene a Chile a dar un mensaje de confianza: en primer término, solicita un encuentro con Boric unos 10 días antes de su viaje y nuestro Presidente decide no recibirlo por «problemas de agenda». Sin embargo, Tomás Mosciatti en su comentario semanal, confirma que para el jueves 8 de agosto no figuraban actividades de importancia en la agenda oficial. A pesar del desaire, Milei en su discurso no escatima en elogios y reconocimientos a nuestro país, nuestras instituciones e incluso nuestras autoridades.

A continuación, me gustaría enumerar algunos de los puntos señalados por Javier Milei y la importancia que tiene valorarlos y guardarlos celosamente en los registros de nuestra relación bilateral

Altura de Miras. A pesar de sus intervenciones polémicas en visitas que ha realizado a otros países, como España y el desaire de Boric, Milei se concentró en el propósito central de su visita, manteniendo un temple sobrio y transparente.

Punto final. El Presidente Javier Milei nos recuerda la proximidad del aniversario número 40 del Tratado de Paz y Amistad entre Chile y Argentina, señalando que «terminó de una vez y para siempre las disputas territoriales que arrastrábamos entre nuestras dos naciones». Esto da al menos para un titular y alguna entrevista a Milei. Si bien para algunos puede ser un código de buena diplomacia, no es menor que él lo traiga a colación en forma espontánea.

Mea culpa. Milei reconoce abiertamente el quiebre profundo de confianzas que se produjo cuando nos cortaron la llave del gas. Si bien él hace responsable al kirchnerismo de estas transgresiones comerciales y geopolíticas, afirma que ellos como gobierno “no harán como que eso no existió”; que saben perfectamente el tremendo impacto que tuvo esto en Chile y que han dado pasos importantes de apertura y de generación de condiciones para honrar los contratos. Otro titular y muchas preguntas interesantes que se podrán formular: ¿A qué precios podremos comprar gas? ¿Tendremos condiciones especiales? ¿A qué volúmenes podremos aspirar?, etc. Se abre un nuevo escenario para nuestro mercado eléctrico, que al menos debiera incentivar una migración del petróleo al gas natural en todo el parque de respaldos de potencia y grupos electrógenos, ya que, por costos y emisiones, el gas natural es inmensamente superior.  

Reconocimiento a Chile. Es claro que Milei venía con un mensaje conciliador. Sin embargo, siempre ha sido igual su postura respecto de nuestro país; en su campaña presidencial respecto de la gran reforma de Obra Pública en Argentina, siempre utilizó el modelo de concesiones chileno como ejemplo a seguir. En este caso, comentó que Chile ha logrado mantener sus niveles de desarrollo. Sus políticas económicas y búsqueda de prosperidad, a pesar de los cambios de signo de sus autoridades, donde “se respeta la vida, la libertad y la propiedad”. En esto confieso ser más crítico que Milei respecto de Chile, pero bueno, en términos relativos es claro que, en esos tres valores, estamos mejor (por ahora) que allende Los Andes.

Invitación. Ahora bien, al escuchar el cierre del discurso del Presidente argentino podemos apreciar una invitación a formar parte de sus proyectos: cobre, litio, agricultura-ganadería y extracción de gas y petróleo. Todo bajo el RIGI que garantiza la posibilidad de enviar remesas de USD a los países de origen de las inversiones. Y finaliza con la siguiente frase: “Todo aquel que nos acompañe como socio en este camino, va a disfrutar de esos beneficios”.

En síntesis, Milei hace una serie de declaraciones contundentes hacia Chile, a pesar de nuestras propias calamidades internas, extendiéndonos una invitación, política, pero por sobre todo económica, para que lo tomemos muy en serio, no sólo por ser una oportunidad ‘a la mano’ de invertir en proyectos de nuestros vecinos, sino también porque podría llegar a ser un asunto de vigencia y supervivencia. Ya lo estamos viviendo con Perú y ahora lo comenzaremos a vivir con Argentina. Vecinos que ya han definido una serie de megaproyectos que podrían dejarnos bien atrás si no despertamos y hacemos profundas reformas para mantener nuestra competitividad global.

Juan Guillermo Walker

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