Señor Director:
Este 27 de febrero, Sir Roger Scruton cumpliría 80 años. El pensador británico nos dejó un gran legado intelectual al cual es necesario recurrir en momentos de crisis y reflexión para nuestras derechas. Quisiera referirme a algunas.
Lo primera: la democracia depende de algo más que los acuerdos. En occidente la posibilidad de compromiso se afirma en la existencia de un consenso anterior, sin el cual el diálogo tiene poco sentido. Si queremos cuidar nuestra democracia debemos exigir el respeto irrestricto al bien común, la unidad nacional y el imperio del Derecho.
Segundo: cuidado con las trampas de la nueva izquierda. El auge de nuevos conflictos políticos ha facilitado la instalación de consignas ideológicas que buscan debilitar las bases de la civilización cristiano-occidental. El ecologismo radical, el multiculturalismo y las teorías de género son buenos ejemplos de desafíos que exigen una respuesta propia coherente con nuestros principios y no una mera reacción que permite una aplicación «moderada» del discurso neoizquierdista.
Tercero: recuperar espacios de valor. Hay tres elementos claves de nuestra civilización que requieren una reconstrucción urgente. La religión, la familia y la educación. Por supuesto que su solución política escapa en muchos casos de la solución legal o de política pública. Con la excepción de la educación, donde Scruton advierte de la responsabilidad ineludible de restablecer la primacía del derecho de los padres y de los proyectos educativos libres.
De cada una de estas ideas se podría decir mucho más, y sin dudas se podrían sumar muchas más lecciones. Pero vale la pena detenerse en la reflexión de estas cuestiones, antes que caer en la presión de ser más «modernos».
Jaime Tagle D.
