Señor Director:

Imagine vivir con una enfermedad que se ve desde lejos: enrojecimiento, lesiones, piel agrietada. Que causa picazón incontrolable, dolor y vergüenza. Esa es la realidad de quienes viven con dermatitis atópica (DA), una enfermedad inflamatoria crónica que impacta cuerpo y mente, y que sigue siendo ignorada por las políticas públicas.

En Chile, las personas con DA enfrentan la enfermedad sin apoyo del sistema. Las terapias modernas, incluidos medicamentos de alto costo, no están cubiertas; las familias deben costear todo: cremas, tratamientos sistémicos, consultas y hasta apoyo psicológico.

La posible inclusión de tratamientos en la Ley Ricarte Soto ofrece una vía concreta para aliviar el gasto de bolsillo y mejorar la calidad de vida. Como médico, veo el desgaste diario de estos pacientes. Postergar decisiones en salud también es una forma de exclusión. Es hora de avanzar hacia una cobertura que refleje la realidad de las enfermedades crónicas de alto impacto.

Dr. Javier Arellano Lorca – Jefe de Dermatología Hospital Clínico San Borja Arriarán

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