Señor Director:
En una clarificadora entrevista, este lunes la directora ejecutiva del Servicio de Evaluación Ambiental, Valentina Durán, reiteró su compromiso con dar mayores certezas a la inversión. Al mismo tiempo, aclaró que el contexto de crisis climática y pérdida de biodiversidad impone mayores exigencias al desarrollo de proyectos de inversión.
Si bien todo esto es correcto, cabe hacer dos precisiones importantes. En primer lugar, si el foco está en entregar certezas a la inversión, debemos cambiar la manera como se hace evaluación ambiental. Para ello es primordial poder zanjar la viabilidad de un proyecto en una etapa temprana, y no al final de un largo proceso de evaluación, como ocurre hoy.
En segundo lugar, es correcto que la crisis climática impone un estándar más alto a titulares de proyectos, pero esto también aplica a la institucionalidad ambiental. Hoy buena parte de los grandes proyectos en evaluación consisten en infraestructura verde necesaria para la descarbonización y electrificación del país. Son estos los que muchas veces han visto en la institucionalidad ambiental a un enemigo más que un aliado. El caso más reciente: la central eólica en Chiloé por US$ 325 millones de la que se desistió la empresa Atlas Renewable Energy. Un sistema de permisos racional debe ayudar a los titulares de este tipo de proyectos a que se puedan aprobar, y en su mejor versión posible. En su lugar hoy se enfrentan a un severo inquisidor que en ocasiones busca motivos para que no avancen.
Si se quiere realmente entregar certezas y subir la vara, el proceso de evaluación requiere cambios profundos que no están contemplados en el proyecto de ley que se discute en el Congreso.
José Antonio Valenzuela – Director de Incidencia. Pivotes

El anuncio de esa autoridad, me recuerda la letra de una antigua canción, parole, parole…tan solo parole……