Señor Director:
Hace pocos días murió Claudio Reyes Norambuena, un destacado comediante y actor originario de Longaví. Un “famoso comunicador”, con muchos seguidores, se refirió a Reyes como basura humana. Otra figurita de un canal de televisión expresó en cámaras que lamentablemente, tras el atentado, la bala no le había dado de lleno a Donald Trump.
Es frecuente observar en nuestra televisión y también en las radios, expresiones groseras y simplemente inaceptables. Muchos periodistas, se han transformado de comunicadores o de informadores, a “opinólogos” de todas las materias. Hablan de economía, de leyes, de negocios y de lo que se les ponga por delante. Lamentablemente y respetando las excepciones, la preparación de estos personajes es muy básica. Hay algunos y por cierto que algunas, que transmiten su ideología, perdiendo objetividad y aprovechando la posibilidad de la pantalla y del micrófono para darse gustitos. Algunos también tienen espacios en prensa, y por lo general, defienden causas de minorías y son grandes promotores de la ONU, del INDH y de ONG progres. Siempre hablan de la ultraderecha, pero jamás de la ultraizquierda. En general son ateos y contrarios a familias numerosas.
Resulta paradojal, que muchos medios de comunicación son financiados -vía publicidad- por empresas o grupos económicos que son víctimas de los mismos medios. La mayoría de estos comunicadores usan y abusan del lenguaje inclusivo. Es agotador escuchar decenas de veces en el día: bienvenidos y bienvenidas, ciudadanos y ciudadanas, niños-niñas y adolescentes, diputados y diputadas, ministros y ministras.
Otra característica que se ha ido imponiendo, en no pocas comunicadoras, es la presencia de alambres en sus rostros. También esto ha irrumpido en autoridades de gobierno, que se cuelgan alambres en las fosas nasales, orejas y ojos. Es procedente preguntarse si se quieren aproximar a tribus primitivas que se autodestruyen el cuerpo. El abuso de tatuajes, parece ser otra característica del progresismo.
Pero más que las formas, lo relevante es el fondo. No hay dudas, que, a pesar de las nuevas tecnologías y el más fácil acceso a la información, los profesionales de las comunicaciones, en general, demuestran mucha ignorancia en las materias en las que intervienen. Como espectador, radioescucha o lector, uno quiere saber la opinión de los entrevistados, más que la de quien entrevista, pues ya sabemos lo que piensa y cómo piensa.
La gramática es otro déficit del periodismo actual, toda vez que se observan a diario errores gramaticales gruesos, en profesionales que se supone no deberían cometer errores de escritura. En la televisión es frecuente constatar que los comunicadores no saben geografía, se confunden con los lugares y para qué decir la pronunciación de palabras o lugares en otro idioma. En los últimos años han surgido muchos medios digitales, y las redes sociales también tienen alto impacto en la sociedad. Es importante que la educación de quienes comunican, en distintos medios, tengan planes de estudio exigentes y que la profesión del periodismo tenga un alto nivel en beneficio de la sociedad.
En lo referente a noticias de alto impacto, surge la obsesión de los medios por informar primero. También es frecuente condenar inocentes de antemano. En otro aspecto, tras hechos delictuales, se acosa en pantalla a carabineros o miembros de la PDI, para que den a conocer procedimientos policiales, que deberían ser reservados, en beneficio de la investigación. En resumen, hay escases de periodistas de alto nivel, que tengan conocimientos más profundos de los temas que comunican.
Los medios de comunicación tienen un efecto evidente e importante en la educación de la población. Elevar el nivel, en todos sus aspectos, es una tarea pendiente en nuestro país. La profundidad y objetividad de las noticias son elementos claves del buen periodismo.
Andrés Montero

Un muy buen articulo.
Hernández Parker y Lenka Franulic están a «leguas» de los actuales.
A los que tuvimos el privilegio de escucharlos o leerlos, Nos causa pena que nadie siga su ejemplo.
Excelente carta y contenidos, una verdad irrefutable, aunque a muchos les duela y no guste. Más aún, la mediocridad en formas de vestir, presentación personal, uso del lenguaje, moderación, buen criterio, respeto, han influido notablemente en la decadencia y retroceso de estas virtudes en el público general, la población, los habitantes. Lamentable…y ganan mucha, demasiada ,para ser tan mediocres