Señor Director:

La Convención Constitucional decidió no construir “la casa de todos”, sino una casa estrecha y sectaria. En la última semana han aprobado algunas normas que limitan nuestras libertades básicas y otras que abren la puerta para que la izquierda más radical se consolide eternamente en el poder.

Eliminaron el principio de libertad de enseñanza; hasta el momento, en caso de expropiación el monto quedará al arbitrio del juez y se pagará después de que el Estado se haga con el bien; la vida del que está por nacer tendrá un valor inferior al de otros seres y los médicos no podrán optar por negarse a ejecutar un aborto, y ya no habrá propiedad sobre los ahorros previsionales de cada uno. Sin duda, todas estas decisiones ponen en entredicho nuestra libertad.

En el ámbito político la falsa bicameralidad en el Congreso hará que si una misma fuerza política tiene la Presidencia y la Cámara Plurinacional de Diputados y Diputadas podrá tomar decisiones sin ningún contrapeso; el fin de la iniciativa exclusiva presidencial en materia de gasto público pondrá un incentivo a los parlamentarios para hacer uso del presupuesto motivados por aumentar su popularidad (a lo que ciertamente están dispuestos, como vimos en el caso de los retiros), lo que eventualmente generará un grave déficit fiscal.

No hay que ser un experto constitucionalista para darse cuenta, pero sí es urgente decir las cosas como son. Esta no es la casa de todos, sino de los que quieren terminar con el orden institucional, imponer su forma de pensar y restringir nuestras libertades más básicas. Los resultados negativos llegarán muy pronto, como ya se empieza a observar, lo que perjudicará a los más vulnerables y, por sobre todo, se corre el riesgo de destruir las bases del Chile que hemos construido juntos.

Teresa Le Blanc, Directora de Pensando Chile.

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