Señor Director:

El Estado de Derecho contempla en el Código Civil, artículo 2.321, que deben ser los padres quienes tendrán que responsabilizarse por los delitos o cuasidelitos de sus hijos inimputables.

Aquello no se está cumpliendo y la ciudadanía percibe los hechos de violencia, delictuales y agresores de esos menores como un descalabro debido a un gobierno incapaz, permisivo y manipulado por intereses oscuros y/o acuerdos con el crimen organizado.

Es imperativo hacerse cargo del artículo señalado. Continuar así acrecentará el caos, la polarización, la violencia y la autodefensa con consecuencias sin precedentes y muertes inimaginables.

Urge que el gobierno se sincere y termine con los discursos colorinches tan lejanos a la realidad de los hechos.

Por otra parte, de ser culpable, la sentencia condenatoria hacia los padres, debe ser con todo el rigor de la ley y además incluir a los tutores y a las instituciones, públicas y privadas, de aquellos jóvenes bajo su tuición.

El sufrimiento que expresan los niños de los portonazos, de las encerronas, de las acciones violentísimas, de los que rocían con acelerante a su víctima y otros tantos despropósitos, hablan de la profunda desolación en que se encuentran, producto del descuido más horrible, el abandono y los maltratos en todas sus formas. Es la punta de un iceberg. Son vidas sin valores, sin sentido, carentes de abrazos y de amores.

Nunca se ha sabido que nazca un delincuente, lo hace usted, lo hago yo, lo hacemos todos.

¿Hasta cuándo caminaremos por esas veredas?

Pbro. Nicolás Vial Saavedra – Presidente Fundación Paternitas

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1 Comment

  1. No puedo menos que aplaudir la forma directa en que el Padre Nicolás denuncia esta situación. Y si bien él responsabiliza en gran medida al gobierno en curso, hay que reconocer que en años anteriores tampoco se ha sido firmes en hacer cumplir este artículo del Código Penal.
    Coincido con El Padre en que mientras más tardemos en enfrentar esta situación con el máxino rigor, seguiremos permitiendo que las mafias usen y abusen de niños y adolescentes en su provecho, beneficiándose de su inimputabilidad y de la desidia del estado en aplicar soluciones como la que el artículo 2.321 del Código Civil supone.
    A ver si este gobierno nos deja al menos este legado, en medio de tanta ineptitud y corrupción.

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