Señor Director:
Ad portas del día internacional de la mujer, Francia, el lunes 4 de marzo, se convirtió en el primer país del mundo en incluir el aborto como un “derecho” en su Constitución. Esto, debido, entre otras cosas, a las insistencias ideológicas de Emmanuel Macron, por lo cual el Parlamento francés votó con 780 votos a favor, 72 en contra y 50 abstenciones para constitucionalizar la “interrupción del embarazo”. A esa gente que cree que es una simple “interrupción”, déjenme preguntarles, ¿qué es lo que se está interrumpiendo? ¿Qué proceso biológico? ¿Qué vida se está “interrumpiendo”? Si no es bueno que una mujer embarazada fume o beba alcohol porque puede dañar al niño en su embarazo, entonces ¿qué hace el aborto? ¿Qué hace esta “interrupción” del embarazo?
Es sin duda una semana negra para la nación francesa que ha decidido constitucionalizar el genocidio de los seres humanos más indefensos de su propia nación y de su propia sangre. Sí, leyó bien. Son seres humanos. Si una hembra canina queda preñada, ¿Qué animal será el resultado? ¿Un loro? ¿Una ballena? ¿Un caballo? Cómo bien lo dijo Aristóteles hace siglos atrás, “la naturaleza es todo lo que siempre llega a su mismo fin”. Es decir, la propia realidad de la naturaleza de una manzana es que su semilla puede producir otras manzanas. La propia realidad de una pareja canina es que su semilla puede producir otros canes. La propia realidad de una pareja de seres humanos es que su semilla puede producir seres humanos. Es a esto a lo que se refiere el Dr. Thomas Hilgers cuando afirma que “ningún cuerpo viviente individual puede ‘convertirse’ en una persona a menos que lo sea de antemano. Ningún ser viviente puede convertirse en ninguna otra cosa que lo que ya es en esencia”.
Personalmente creo que es un grave insulto a las mujeres hacerles creer que deben cambiar su biología y naturaleza para poder tener “mayor valor” en nuestra sociedad y “ser libres”.
Francia, en simples palabras, ha votado a favor de constitucionalizar el homicidio deliberado hacia los seres humanos más indefensos y de esta forma ha firmado con sangre y culpa su propia destrucción. Una nación que se mata a sí misma no puede sobrevivir, así como una persona que se automutila. Francia, un bello país que ha entregado importantes regalos al mundo en la música, gastronomía, ciencia, arte y más, pero que siempre, lamentablemente, ha sido el pionero de la destrucción y decadencia de Europa desde hace más de 230 años con la Revolución Francesa, la cual terminó matando a su propio pueblo. Parecida a la revolución feminista y sexual que se levanta en nuestras naciones en estos tiempos. Reclamando “derechos”, la Revolución Francesa tomó el poder de la realeza y se lo entregó a un grupo de burgueses. Se facilitó el divorcio. Se subvencionó a las prostitutas para mantener ocupada a la plebe. Se aprobó el asesinato, sin necesidad de juicio, a todos los detenidos por «sospecha» contra la República. Se ejecutaron a miles de sacerdotes, religiosos. Se realizaron misas negras y se profanaron los lugares sagrados. Esto, entre muchas otras atrocidades, nos recuerda que, en la historia, no todo lo que se consideró un “derecho” realmente generó un bien o un progreso real a la sociedad. Como dice un famoso y sabio libro, todo me es lícito, pero no todo me conviene.
Mientras Francia cree que está “garantizando la libertad de las mujeres”, los estudios nos demuestran que en verdad las están matando. El suicidio es seis veces mayor después de un aborto, que después de dar a luz. Hay más probabilidades de morir después de abortar que de dar a luz. Las mujeres que abortan están expuestas a un dolor significativo incluso tres años después del aborto, así como a un 30% más de riesgo de depresión y un 25% más de aumento de la ansiedad. Existe más de 40% de probabilidades de desarrollar cáncer de mamas para aquellas mujeres que han abortado una vez y más de un 80% quienes han tenido más de tres abortos. Otros riesgos son la perforación del útero, lesiones en el intestino, la vejiga o las trompas, pérdida de sangre, endometritis post-aborto, esterilidad, coagulopatía; nacimientos prematuros, malformaciones congénitas, muerte perinatal y la lista puede seguir mucho más. El aborto efectivamente puede ocultar temporalmente un problema, pero nunca lo va a resolver y siempre lo va a multiplicar.
En fin, la decisión de Francia no es motivo de gozo, alegría, ni celebración. Es un motivo de profundo dolor, tristeza y duelo. Porque como dijo el profesor francés, Dr. Lemore Leleune, de la Universidad de Descartes en París: “Luego de que ha tenido lugar la fertilización, ha nacido un nuevo ser humano”. Hoy, Francia ha decidido constitucionalizar como derecho la opción de acabar con la vida de ese nuevo ser humano por nacer. Así que hagamos de esto nuestra nueva Roe vs Wade. No importa si nos toma 5, 10 o 50 años, la podremos abolir.
Pablo Ortiz Herrera. Periodista, Comunicador y Emprendedor. Host del Podcast DISIDENTES (Canal Rook en YouTube)

Excelente articulo. Me interpreta 100 por ciento.
No lo digo desde ninguna profesión de religion.
Solamente desde el mero racionamiento científico y ético.
Es preocupante la mayoría abismante que aprobó esta aberración en la votación del parlamento francés.
Síntoma de la triste decadencia imparable de la cultura occidental.