Señor Director:

Compleja la narrativa que se está dando en relación al alumno de 4to.medio del colegio en Calama. Descomunal tragedia que sume en el dolor y lleva al sufrimiento terrible a las familias involucradas.

¡Qué decir a aquella de la inspectora fallecida! Vayan mis más sentidas condolencias. La magnitud de lo acontecido desborda todo lo que habíamos conocido anteriormente.

Para una inmensa mayoría es algo que habría que definirlo como un hecho policial con sus debidas y más extremas consecuencias. No me parece tan simple.

¿Cómo pudo ser que una persona, sin más, determine, ante un desencuentro entre compañeros, que el uso de un arma blanca sea la solución para resolver un impasse? Y no solo queda ahí, sino escalar, a tal nivel, que ataca a dos inspectoras.

¿Nadie pudo ver en el período escolar algún signo que evidenciara intolerancia o descontrol de impulsos?

Da la impresión que como sociedad se ignora la profunda fractura del alma que se oculta en muchos de los adolescentes Normalizan el aborto, la eutanasia, esconderse en las redes sociales, la perspectiva de género, la guerra, la muerte a todo evento, el poder amenazante, la violencia como un modo de vida, la ausencia de diálogo, el consumo de drogas, el crimen organizado y el saqueo de las arcas fiscales por parte de gobiernos.

Ante ello, ¿qué esperar? En mis 48 años acompañando a jóvenes en cárceles esa herida frecuente es la génesis de un alto % de los delitos más cruentos y horrendos que me relatan.

La salud mental juvenil no está siendo una preocupación y no faltan los que confunden la cárcel con un psiquiátrico, dejando al arbitrio del tiempo una caldera en expansión, pronta a explosionar, con sus esquirlas afectivas – emocionales de fuego, de venganza y de odio.

¿Los colegios dónde están que no son capaces para detectar estas gravísimas dolencias? En el caso que nos ocupa son seis las familias marcadas por la ferocidad de una violencia criminal desatada.

Una política seria, responsable y confiable de salud mental para chile es fundamental.

¿Cuántas vidas estarían a salvo y, tantas con nosotros, si ella fuera parte del organigrama de atención médica de nuestros hospitales?

Pbro. Nicolás Vial Saavedra – Presidente Fundación Paternitas

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3 Comments

  1. Y además, la disciplina, el orden, ser capaz de seguir instrucciones y cumplir protocolos por parte de los educandos, le parece necesario????? Le parece que ahí hay un vacío del porte de un cráter?????????????

  2. Muy valiosas las consideraciones del P. Nicolás Vial. Por él habla una experiencia de décadas en el acompañamiento de reos en las cárceles públicas, sobre todo cuando son jóvenes. Importante seguir sus conclusiones.

    Gonzalo Ibáñez S.M.

  3. Los colegios necesitan reglas claras, mano firme y exigencia en los estudios y responsabilidades de los alumnos. La mano blanda y permisiva ha llevado al caos.

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