Señor Director:

A dos años del fallecimiento del expresidente Sebastián Piñera, su recuerdo invita no solo a la memoria, sino también a una reflexión serena sobre su legado en la vida pública y en la formación de nuevas generaciones.

Tuve la oportunidad de conocerlo en distintos contextos que marcaron mi visión del servicio público. El primero fue en el lanzamiento del grupo Libertad y Democracia, donde compartió con expresidentes de la región como Iván Duque, Mauricio Macri y Andrés Pastrana. En esa instancia se expresó no solo el liderazgo de un exmandatario, sino la convicción de un demócrata que comprendía la libertad y el diálogo político como pilares del desarrollo.

Posteriormente, en un encuentro realizado en la Universidad de San Sebastián junto a académicos y figuras del mundo público, conocí una faceta menos visible pero profundamente relevante: la de formador de jóvenes. Creía genuinamente en las nuevas generaciones y en su rol en el servicio público, alentándolas a involucrarse en la política y en la formulación de políticas públicas como expresión del bien común.

En lo personal, su ejemplo fue un aporte significativo a mi formación, dejando ideas y gestos que influyeron de manera silenciosa pero persistente en mi vocación.

Recordarlo hoy no debiera ser solo un ejercicio de nostalgia, sino también un llamado a asumir con responsabilidad el compromiso con Chile y con una política entendida como servicio.

Benjamin Valdés G. – Universitario

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