Señor Director:

Nos preocupa profundamente el interés de algunas universidades por mantener la inercia del sistema educativo chileno y, de forma soslayada, evitar cualquier cambio real que eleve los estándares de ingreso a las carreras de pedagogía. Detrás de muchos discursos sobre requisitos de ingreso, pruebas estandarizadas u otros, lo que parece predominar es la intención de asegurar el interés de la matrícula y mantener la sostenibilidad económica de sus programas, más que garantizar la formación de profesionales de excelencia para el país.

Como educadores, creemos que llegó el momento de asumir con seriedad que la calidad de la educación chilena depende, en gran medida, de la calidad de quienes enseñan. No se trata de cerrar puertas, sino de formar bien, de acompañar y de atraer a los mejores talentos a la docencia.

Nuestro propósito siempre ha sido que la educación mejore, y revalorizar la profesión docente es una tarea de todos: del Estado, las universidades, los colegios y la sociedad completa. Pero para que esto ocurra, debemos atrevernos a cambiar el rumbo, dejando atrás la complacencia y avanzando hacia reformas profundas que fortalezcan la base del sistema: tener buenos educadores, bien preparados, enseñando con vocación y reconocimiento.

Por eso, creemos que este proyecto, que pretende nuevamente extender los plazos para modificar las exigencias de los requisitos de ingreso a carreras de pedagogía, debe ser rechazado. Sólo así podremos comenzar un debate serio sobre cómo formar a los profesores que Chile necesita y dejar atrás los malos resultados, el abandono de la profesión y la baja en la calidad de la educación.

Sergio Godoy M. – Director Ejecutivo ASEDUCH

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