Señor Director:

Feminismo parece haberse convertido en una palabra non grata para el debate público. En buena parte así se percibe desde el “mayo feminista” en 2018, el estallido y finalmente, el gobierno del ex Presidente Boric que terminó por banalizar las demandas históricas de las mujeres transformándolas en consignas, generando distancia y desafección en la ciudadanía. El sondeo del Instituto de Políticas Públicas UNAB 2026 reflejó que el 71% de los encuestados se considera poco o nada feminista y que el 50% declara que el feminismo se ha vuelto radical y sobre ideologizado.

Sin embargo, la respuesta frente a este desgate no debe pasar por alto las disparidades evidentes que existen entre hombres y mujeres. En la reciente Cuenta Pública, hubo poca mención a las mujeres y al rol del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, a excepción de la cifra de desempleo femenino, que alarma -10,5%, llegando al 28% en mujeres jóvenes- y al énfasis que dio el Presidente Kast al proyecto de ley de sala cuna. Duele que el 29,4% de las mujeres que no trabajan, declaren que no lo hacen por tener responsabilidades familiares permanentes, llegando al 73% en mujeres de entre 35 a 44 años. (INE 2026)

La comprensible fatiga frente al copamiento de conceptos identitarios y acciones del pasado no puede debilitar, en la discusión pública, políticas que permitan avanzar en igualdad de derechos, deberes, oportunidades y dignidad entre hombres y mujeres en los distintos espacios de la sociedad.

Paola Diez Berliner – Directora Corporación Somos Mujeres por Chile

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