Señor Director:

Estos días se viralizó en las redes sociales un titular del 9 de diciembre del 2021, que decía: “Por lenguaje inclusivo piden cambiar ‘Feliz Navidad’ por ‘Felices fiestas’”. La noticia hace referencia a un llamado que realizó ese año Helena Dalli, Directora de la Comisión Europea para una Comunicación Inclusiva. Según Helena, “la palabra Navidad tiene un término discriminatorio hacia otras religiones no cristianas, con otro tipo de tradiciones y con el solo hecho de utilizarla se está discriminando al resto de las religiones y culturas que son parte de la riqueza de Europa”. Si bien esto ya pasó hace tres años y la “recomendación” terminó siendo retirada, no está demás dejar algunos puntos claros para quienes, con buenas intenciones, pueden ser contagiados de los parásitos mentales de la “inclusión”.

Es importante dilucidar que esta “recomendación” de la Unión Europea es tan incoherente como proponer que los países dejen de celebrar su fiestas patrias para evitar discriminar a los extranjeros y a los países vecinos de la región. A estos “expertos” en diversidad e inclusión (que bastante poco inclusivos y diversos me parecen) me gustaría preguntarles si creen correcto que para ser “inclusivos” los individuos violen su propia consciencia. Si realmente todos tienen el derecho a vivir sus creencias. Si para ser “inclusivos” todos debemos tener la misma creencia religiosa o política. Estoy seguro de que no podrían responder estas preguntas sin contradecirse al mismo tiempo.

Tal como reconocen desde la Unión Europea, la Navidad es una fiesta cristiana. El nacimiento de Jesús es uno de los hitos centrales, junto con su muerte y resurrección, del mensaje del cristianismo. Dios se hizo hombre para acercarse a nosotros y para entregar su vida en la cruz, restaurando nuestra relación con Dios Padre. Navidad es una palabra derivada del latín tardío «nativitas” que significa nacimiento. ¿De quién? De Jesús. Sin el cristianismo, la Navidad de hoy no existiría. Incluso, yendo más atrás, sin el cristianismo Europa no existiría. De cierta forma es lo que hoy estamos viendo que sucede en Europa y cada vez más gracias a las “recomendaciones de inclusividad y diversidad” de las organizaciones supranacionales, el establishment, big corporations y los medios de comunicación. Lo que han generado es un continente que ha perdido su identidad, sus tradiciones y raíces en nombre de la tolerancia.

Como lo dijo el gran Roger Scruton: “No se puede defender una civilización simplemente ofreciendo libertad y tolerancia. Ofrecer tolerancia a quienes sienten animosidad hacia nuestro modo de vida es abrir la puerta a la destrucción”. Mientras Europa sigue tratando de borrar sus raíces judeo-cristianas, ya en lugares como Alemania se están viendo carteles con dibujos musulmanes que dicen: “Intégrate, mujer blanca, este ya no es tu país y nunca lo volverá a ser. Vístete con respeto hacia otras culturas y sé consciente de los sentimientos religiosos de las minorías discriminadas”, haciendo alusión a que las mujeres comiencen a utilizar el abaya musulman.

Decir “Feliz Navidad” es importante, no sólo por recordar y reconocer que Dios se hizo hombre para darnos vida y esperanza en Jesús. Sino también porque, como bien señaló T.S. Eliot: “El cristianismo es parte de nuestra herencia; es nuestra cultura. Incluso quienes han abandonado la fe y luchan por arrancarla de su memoria, se mantienen condicionados por ella. Una cultura europea podría desaparecer mientras el cristianismo permaneciera, pero no podemos concebir que la cultura europea sobreviva si el cristianismo desaparece”. Así que cuidemos y celebremos nuestra cultura antes de que sea tarde. ¡Feliz Navidad!

Pablo Ortiz Herrera – Periodista, Emprendedor y Comunicador

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