Señor Director:

Hoy, 28 de diciembre, es el Día de los Inocentes. O, mejor dicho, el Día de los Santos Inocentes. Y su timing no podría ser más ideal. Hace siete días, la Corte Interamericana de Derechos Humanos afirmó enfáticamente que el aborto no es un derecho, rechazando de manera histórica las presiones de los grupos abortistas que buscan legalizar el aborto libre en Latinoamérica. Gracias a Dios, el sentido común y la razón, eso no sucederá. Pero, como bien lo escribió Jefferson, “el precio de la libertad es su eterna vigilancia”. A este suceso se suma la crítica infundada de la ministra Orellana al Arzobispo Fernando Chomali por celebrar la resolución de la Corte.

Pero ¿qué tiene que ver la sentencia de la CIDH con el Día de los Inocentes? Hace pocos días, en Navidad, celebramos la Natividad de Jesús. Su nacimiento, el cual fue un embarazo no planificado, vino con repercusiones. No sólo sociales, por estigma hacia María y José, sino también políticas. En ese entonces, Herodes I, rey de Judea, Galilea y Samaria, al enterarse por los sabios de Oriente que había nacido el rey de los judíos, no dudó en hacer todo lo posible para impedir que ese bebé viviera. Tal era su celo por el poder que Flavio Josefo, el reconocido historiador judío, documentó en su Antigüedades Judías cómo Herodes llegó a asesinar a varios miembros de su propia familia por temor a que usurparan su trono.

Mateo 2:13 relata que un ángel se apareció en sueños a José para advertirle que Herodes buscaría al niño para matarlo y que debían huir a Egipto para protegerlo. Herodes ordenó entonces el asesinato de todos los niños menores de dos años en Belén y sus alrededores. Este hecho, conocido como la Matanza de los Inocentes, da origen a la conmemoración. Por lo tanto, ¿qué tiene que ver la sentencia de la CIDH con el Día de los Inocentes? Todo. De la misma forma en que Herodes se sintió amenazado por el nacimiento de un bebé inocente e indefenso, la ministra Orellana y los distintos grupos abortistas latinoamericanos se sienten hoy amenazados por bebés inocentes e indefensos. Están dispuestos a eliminarlos con tal de mantener su status quo y que nadie les quite su trono.

Sobre los dichos de la ministra Orellana al arzobispo Chomali: resulta increíble la ignorancia de la clase política actual sobre los fundamentos de Occidente. Le recuerdo, ministra, que grandes decisiones en Chile y el mundo se tomaron gracias a las enseñanzas del cristianismo. Fruto de ellas son nuestras leyes laicas, los primeros colegios y la primera reforma educacional. Gracias a las convicciones de la fe cristiana se abolió la esclavitud en el mundo, los padres de la ciencia buscaron entender la naturaleza y se desarrollaron ideas como el Braille, el lenguaje de señas, las universidades, la cerveza y mucho más.

Hoy, a solo tres días de terminar el presente año, el número de bebés asesinados por aborto, según el portal WorldOMeter, ronda los 45 millones en solo este año. Gracias a Dios, con el fallo de la Corte, muchos niños inocentes se salvarán. Así que celebremos y reflexionemos, no sólo por esos niños mártires que fueron los primeros en morir por Jesús, sino también por todos los bebés inocentes que cada año son asesinados por la billonaria industria del aborto. Que sus recuerdos nos impulsen con fuerza para detener este genocidio.

Feliz Día de los Santos Inocentes.

Pablo Ortiz Herrera – Periodista, autor, comunicador y emprendedor.

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