Señor Director:

El proyecto del gobierno que busca regular el uso -legítimo- de la fuerza de manera diferenciada a las diversidades sexuales y a migrantes, entre otros, -saltándose de paso el principio de igualdad ante la ley-, tiene un tufillo octubrista, y más específicamente, un aroma a la fracasada convención constitucional, a esa que la ciudadanía le dijo que no y rechazó con un contundente 62% en septiembre de 2022, y que, entre muchas otras excentricidades, también pretendió violar el principio de igualdad ante la ley -principio básico que se enseña en primer año en las escuelas de derecho-, al haber promovido dos sistemas de justicia paralelos. ¿No aprendieron nada de eso?

Por Ignacio Garay P., Abogado

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