Señor Director:
En una reciente columna, Roberto Astaburuaga manifiesta su preocupación por que en temas tan sensibles como es el del proyecto de ley de eutanasia, se legisle según “el alto apoyo ciudadano”, respaldado por distintas encuestas.
Concuerdo con el señor Astaburuaga que no puede legislarse a partir de opinión ciudadana. Precisamente por aquello hemos preferido que decisiones tan complejas como éstas se decidan en el Parlamento y no mediante plebiscito. No obstante, tengo reparos en otros elementos centrales de su columna, que ameritan una aclaración.
En primer lugar, sugiere que serían las personas sanas quienes “deciden por los enfermos”. Esto no es así; el proyecto de ley y las indicaciones del Ejecutivo son claros en señalar que la solicitud de eutanasia debe ser una decisión autónoma, expresada libre de presiones externas y reiterada en el tiempo. Además, requiere de evaluación clínica de la competencia de la persona para tomar estas decisiones. Asimismo, se requiere de ciertas condiciones clínicas bien precisas (condición o enfermedad grave e incurable o enfermedad terminal). Adicionalmente, en la indicación del Ejecutivo, se agrega la necesidad de contar con una revisión ex ante por un Comité de Garantía y Evaluación, el cual revisará el cumplimiento de dichos requisitos.
Por lo que el presente proyecto de ley dista mucho de ser de “eutanasia libre” como él sugiere.
Sofía Salas Ibarra – Docente investigadora en bioética, Universidad del Desarrollo

«Hemos decidido que se trate en Parlamento y no sea plebiscito». Obvio, así lo decide nuestra Cpr y su ordenamiento jurídico, esta es una democracia representativa, no es democracia directa de asambleas, propio de dictaduras y de fascismo, el real, de la Italia de Mussolini