Señor Director:

Las cifras de reducción de la pobreza presentadas en la última Encuesta Casen y destacadas por el gobierno merecen una lectura más cautelosa. Si bien los indicadores muestran una mejora estadística, éstos no parecen reflejar plenamente la realidad cotidiana que enfrentan miles de chilenos.

Buena parte de esta disminución descansa en una mayor incidencia de bonos y subsidios estatales, lo que revela una creciente dependencia de la asistencia estatal. Cuando el alivio de la pobreza se sostiene principalmente en transferencias y no en el acceso a empleo formal y estable, se corre el riesgo de reemplazar la superación estructural por un esquema permanente de subsidios.

Más que celebrar resultados coyunturales, el desafío debiera centrarse en generar condiciones que permitan a las personas salir de la pobreza de manera sostenible, fortaleciendo el trabajo, la autonomía y la movilidad social.

Paula Santa María Crespo

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