Señor Director:
Ya conocimos la nómina definitiva de candidatos que competirán en las elecciones presidenciales que definirán el futuro de Chile. Los últimos diez años, desde el segundo mandato de Michelle Bachelet, han estado marcados por reformas con malos resultados en educación e inversión, así como una migración desatada, además de una creciente crisis de gobernabilidad.
La “década perdida” en confianza institucional se ha profundizado durante el gobierno de Gabriel Boric. Las altas expectativas iniciales de un cambio progresista se vieron abruptamente frenadas con el rechazo a la nueva Constitución, sumado a decisiones políticas erráticas, una economía sin crecimiento estable y un aumento considerable en la inseguridad ciudadana. Estos factores han generado una percepción de mal gobierno que alimenta la desafección política y la indiferencia.
La Encuesta N°93 del CEP, realizada entre marzo y abril de 2025 y titulada “Chile indiferente: cuando todo da lo mismo”, confirmaba un aumento preocupante de la indiferencia hacia la democracia y una baja adhesión a los partidos políticos, reflejando un malestar generalizado.
Ante este escenario, la indiferencia es comprensible, pero peligrosa. En elecciones presidenciales, no da lo mismo a quién se elige. La calidad del liderazgo y la capacidad de gestión serán determinantes para enfrentar los desafíos estructurales que Chile tiene por delante.
Esta elección es una oportunidad para retomar el rumbo con líderes que posean visión estratégica, experiencia y compromiso con la unidad nacional. Recuperar la esperanza y la participación activa es fundamental, pues la democracia se fortalece con el compromiso de todos.
El futuro de Chile exige gobiernos que construyan estabilidad, promuevan crecimiento inclusivo y garanticen seguridad. La apatía sólo perpetúa la crisis.
La elección presidencial que se acerca no es un trámite más: es la decisión que marcará el camino que queremos para el país.
Catalina Cabello Rodríguez

Así es, el país quiere un cambio, y un cambio claro, marcado
Pero no extremo e impuesto …. Quiera Dios que el próximo presidente (a) aglutine una mayoría que quiere y merece un país mejor ….