Señor Director: 

Cinco años después del estallido social, los efectos económicos siguen latentes. Según el Banco Central, Chile sufrió más de 3.000 millones de dólares en daños, y la inversión extranjera cayó un 33% en los meses siguientes. Estos impactos no sólo golpearon a grandes empresas, sino también a miles de trabajadores y pequeños emprendedores que vieron sus empleos y negocios arruinados. En lo social, la violencia sembró desconfianza y polarización. La lección es clara: los cambios no se logran destruyendo un país, sino construyéndolo con esfuerzo, diálogo, y bajo los principios de la libertad.

Rolando S. Prophete

Nuevas Generaciones de la UDI

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