Señor Director:

El Presidente pasó del verbo “refundar” al imperativo “cuidar a quienes nos cuidan”. Las palabras no son inocentes: cuando cambia el verbo, cambia la política. Pero la gramática del poder no puede oscilar sin rendir cuentas; el país paga ese vaivén con desconfianza.

Apoyar a Carabineros es justo y urgente. Sin embargo, el verdadero cuidado parte por la verdad: si se descalificó una institución, se explican las razones o se pide perdón; si no hubo razones, se corrige en público. Anunciar bonos mientras se cambia el discurso es gestión; arrepentirse con claridad es gobierno.

No es casual que, al mismo tiempo, crezca la percepción de corrupción y el apoyo al voto obligatorio. La ciudadanía no espera zigzags semánticos, sino coherencia moral: prudencia para hablar, justicia para reparar y fortaleza para sostener lo dicho.

Cuidar a quienes nos cuidan empieza por cuidar el verbo. ¿No sería más honesto decir: me equivoqué, y desde hoy haré lo correcto?

Kênio Estrela – Académico en filosofía del lenguaje y lingüística 

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