Señor Director:
En shock nos tiene que el incendio más dramático de la historia de nuestro país, ocurrido este año en Viña del Mar, el que dejó 135 fallecidos, 200 desaparecidos, 15.000 viviendas destruidas, con inmenso daño y dolor para tantas personas hasta el día de hoy y que este horror haya sido provocado intencionalmente por un bombero y un miembro de la Conaf, es espantoso, horroroso.
Es algo tan perverso, cruel y demencial que uno no puede creer que existan personas capaces de provocar tanto daño irreparable para el cual no existe pena ni castigo que lo pueda reparar. Es de un mal e impacto brutal.
Mucho más importante que los conocimientos, títulos y grados, es la sanidad mental de las personas.
Cada día será más importante la integridad, su formación. La evaluación de psiquiatras y psicólogos para ser parte de una institución. Hasta la Iglesia Católica ha sido víctima de pedófilos.
Estar para prevenir, impedir, cuidar y resguardar incendios y ser parte de la destrucción de dichos valores es el colmo del contrasentido.
Con razón la sospecha y la duda nos acecha porque ya casi no podemos confiar ni creer en nada ni nadie. Hay que cortarla también con los incentivos perversos porque muchas veces se transforman en abonos para promover el mal y el fraude, llegan a falsear facturas y balances con tal de cobrar bonos o generar trabajo artificial.
Josefina Sutil Servoin

Muy lamentable episodio pero, más allá del eficiente trabajo del respectivo fiscal, pareciera que no puede descartarse la participación de otras personas en la extensión de los incendios, con las mismas o distintas motivaciones.